Cosas de la vida

16 enero 2010

Mis Memorias (II)

Filed under: General,Personal — Montse @ 3:05 am

El pasado 29 de septiembre escribía Mis Memorias (I), algunas fotos rescatadas del baúl de los recuerdos me servirán para completar un poco esas memorias inacabadas que tampoco acabaré hoy. En la foto de arriba, estoy en brazos de mi abuela Carmen. Es una foto que me encanta porque es de las pocas en las que aparece mi abuelo Holofernes, con quien hoy podría tener interesantísimas conversaciones si la vida le hubiera dado un poco más de tiempo.

En julio de 1970 llega Elena y entonces ya somos cuatro: Elena (la recién nacida) y (de izquierda a derecha):  yo (que tenía esa cara porque estaba asumiendo que había perdido el privilegio de ser la pequeña), José Pedro (el mayor, de ahí que fuera a él a quien le dieran la responsabilidad de sujetar en brazos a la recién nacida) y Mari Carmen (seguro que pensó que como no le quedaba ningún papel mejor se dedicaba a posar).

En esta época, las madres se empeñaban en vestir igual a todos los hermanos. ¡Qué manía!,  ¿por qué?, ¡no se daban cuenta de que heredar tres o cuatro veces el mismo jersey era aburridísimo! En la foto de más abajo, Elena se libraba del uniforme del domingo pero los otros tres llevábamos jersey rojo y falta o pantalón gris.

Además, en la escuela también se empeñaban en hacernos a todos la misma foto. Así pasa, que ahora mis sobrinos no saben quién es mami, quién es la tía Coque, quién es … ¿Es que no puedieron  pensar en ello?

¿A que tengo cara de buena? Pues es que lo era, era buena, obediente y sumisa, ¿quién lo diría, eh?.  Y para que no creías que eso era  sólo cuando era muy pequeña aquí os dejo una foto en la que crezco y sigo teniendo cara de buena

Cuando era pequeña y veía la foto de arriba me decía a mí misma: ¡Qué pelo tan raro me han sacado! Ahora me doy cuenta de que no era el pelo sino la sombra del pelo. Parece que el fotógrafo no era muy bueno, anda que colocarme de tal forma que me hiciera sombra yo misma, ¡ay!

Cuando crecimos un poco, Mari Carmen y yo nos fuimos de colonias de verano a Pilar de la Horadada (Alicante). Creo que nos fuimos 20 días o un mes y a mí se me hicieron eternos, estaba deseando volver a mi casa (he de confesarlo, siempre he estado muy enmadrada -y lo sigo estando-). Creo que Mari Carmen iba a 5º de EGB (tenía 10 años para 11) y yo a 4º (tenía 9 años para 10).

Cada vez que veo esta foto me acuerdo de lo que nos pasó con el uniforme. Mi madre era una mujer muy ocupada (5 hijos, una casa y una tienda en la que vendía cortinas y tambien las cosía no son moco de pavo) y, claro, con tanto jaleo alguna vez metía la pata. Resulta que en esas colonias el uniforme de los chicos era una camisa de cuadros azules y un pantalón vaquero y el de las chicas una camisa de cuadros rojos y una falda vaquera. Pues mirad cómo llevábamos nosotras las camisas. No son rojas, ¿verdad?

Cuando llegamos allí y vimos que éramos las únicas chicas con camisas de cuadros azules dijimos, ¡madre mía! Pero bueno, hemos sobrevivido al trauma, al final no ha sido para tanto. Lo peor de todo fue que tuvimos que contar la misma historia mil veces porque no había chico ni chica que nada más conocernos no nos preguntara: ¿por qué vosotras lleváis la camisa como los chicos y no como las chicas? Vamos que nuestra carta de presentación llegó a ser nuestro nombre más la historia del color de nuestras camisas.

Seguí creciendo y en 6º y 7º de EGB tuve la suerte de tener una magnífica tutora: Doña Eva, una pequeña gran mujer. ¡Qué buena era y qué mal nos portábamos algunas veces nosotros con ella! A veces nos olvidamos de ello y creemos que nosotros éramos unos santos , pero de eso nada, la pobre mujer más de una vez se salió de la clase llorando.

Cuando estábamos en 7º, Doña Eva se compró un coche y para estreñarlo nos llevó a 4 de la clase a pasar un día a las Lagunas de Ruidera. Creo que nos llevó a los que mejores notas sacábamos, entonces no me percaté de ello pero hoy no me parece bien que sean las notas lo que se utilice como criterio para elegir qué personas hacen algo. Hay alumnos y alumnas que sacan buenas notas y, sin embargo, su comportamiento deja mucho que desear. Creo que no era mi caso, pero aún así seguro que habría algunos chicos y chicas que se lo merecían tanto como yo aunque no sacaran buenas notas.

A aquel viaje fui con mi entonces amiga del alma, Mari Carmen Morales, que hizo la foto de arriba. Recuerdo que me llevé mi nueva Kodak instamatic, esa cámara que te permitía ver las fotos al minuto de haberlas hecho sin necesidad de esperar a revelarlas. Los que han vivido siempre con la fotografía digital no pueden entender el placer que me proporcionó esa cámara (aunque duró poco porque no sé qué polémica hubo con polaroid que la cámara dejó de usarse). Otro día os contaré mi relación con las fotos y las cámaras desde bien pequeña.

Y llegó 8º de EGB, el año en que se hacía el viaje fin de curso. Mi tutor era Don Rafael Cámara del Portillo, un maestro innovador donde los haya (ahora me doy cuenta mucho más de lo innovador que era). Era mi tutor, nos daba Lengua y también plástica y música. En aquellos años, teníamos un taller de plástica y pintábamos con caballetes y paleta donde conseguíamos todos los colores a base de mezclar los primarios. Además, fabricábamos nosotros mismos las pinturas y, como éramos los mayores de la escuela, lo hacíamos para todos los alumnos del centro. En música formamos una coral y cantábamos un villancico que ya en aquellos tiempos hacía referencia a la relación entre culturas, era más actual que algunos de los que cantan hoy en día.

La foto de arriba es el día de la cabalgata de Reyes del año 81, hicimos una carroza con Don Rafael, pero no la hicieron los padres y las madres sino nosotros que fuimos todas las mañanas de las vacaciones de navidad a un parador para hacer nuestra carroza con materiales del campo que nosotros mismos recogimos. Y, finalmente, el día de la cabalgata nos vestimos de manchegas (casi todas éramos chicas, no sé por qué) y mientras hacíamos el recorrido íbamos cantando villancicos que habíamos ensayado en la coral de la escuela.

Don Rafael también creó el grupo scout de Socuéllamos: nos fuimos de acampada, aprendimos a orientarnos, a identificar las estrellas, a divertirnos en los fuegos de campamento… Pero el grupo se disolvió pronto porque la mentalidad del pueblo no estaba preparada para eso de dormir en la misma tienda de campaña chicos y chicas. De hecho, sólo estábamos en el grupo 2 chicas mayores, María José Moreno y yo (que tenía 14 años, qué mayor). A las chicas no las dejaban ir de acampada, así que el grupo fue a menos y, cuando Don Rafael se trasladó, el grupo finalmente desapareció.

¡Cuántas cosas hicimos con él!, lo único que le reprocho es que no quiso hacer el viaje fin de curso porque decía que había compañeros a los que no les dejaban ir y que para que no pasaran envidia lo mejor era que nadie hiciera el viaje. ¿No se daba cuenta de que así también pasábamos envidia otros? Yo, por ejemplo, pasé mucha envidia al ver que el año anterior mi hermana se había ido a Bacerlona cinco días con todos los de su clase y que yo no me iba a ir a ningún sitio. Pero bueno, no se puede ser perfecto, ¿no?

Por lo demás, recuerdo octavo como un año aburridísimo en el que viví mi primera crisis existencial, la ruptura con mi amiga del alma. Y así llegamos al instituto, donde me lo pasé de miedo e hice nuevas amistades. Pero creo que por hoy es suficiente, Mis Memorias (III) arrancarán desde el instituto.

Un saludo, Montse

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