Cosas de la vida

5 enero 2010

Homenaje a Miguel Hernández

Filed under: Educación,movilización,poemas — Montse @ 9:23 pm

Con motivo del centenario del nacimiento de Miguel Hernández, me sumo a la campaña lanzada por mi querido Rafa desde su estupenda Kabila para homenajear al poeta de Orihuela.

Mi modesto homenaje al poeta del pueblo consta de cuatro partes:

En primer lugar, este vídeo de RTVE donde se explica que la familia de Miguel Hernández y diferentes asociaciones han presentado dos iniciativas para restaurar la memoria del conocido como poeta del pueblo. Quieren que se reconozca que su condena a muerte durante la dictadura franquista fue injusta (podéis verlo aquí).

En segundo lugar, una propuesta didáctica que he encontrado en La web de Ramón Castro. Se trata de un CD didáctico sobre Miguel Hernández que se puede descargar en el siguiente enlace y que lleva por título: I Centenario de Miguel Hernández. Una propuesta didáctica para los centros educativos.

En tercer lugar, la hermosa canción Para la Libertad compuesta por Serrat a raíz del poema que Miguel Hernández dedicó a los que quedaron malheridos combatiendo por la libertad:

Por último, os dejo El Hambre, un poema de Miguel Hernández perteneciente a su obra El hombre acecha (1937-1939)

El hambre

I

Tened presente el hambre: recordad su pasado
turbio de capataces que pagaban en plomo.
Aquel jornal al precio de la sangre cobrado,
con yugos en el alma, con golpes en el lomo.

El hambre paseaba sus vacas exprimidas,
sus mujeres resecas, sus devoradas ubres,
sus ávidas quijadas, sus miserables vidas
frente a los comedores y los cuerpos salubres.

Los años de abundancia, la saciedad, la hartura,
eran sólo de aquellos que se llamaban amos.
Para que venga el pan justo a la dentadura
del hambre de los pobres aquí estoy, aquí estamos.

Nosotros no podemos ser ellos, los de enfrente,
los que entienden la vida por un botín sangriento:
como los tiburones, voracidad y diente,
panteras deseosas de un mundo siempre hambriento.

Años del hambre han sido para el pobre sus años.
Sumaban para el otro su cantidad los panes.
Y el hambre alobadaba sus rapaces rebaños
de cuervos, de tenazas, de lobos, de alacranes.

Hambrientamente lucho yo, con todas mis brechas,
cicatrices y heridas, señales y recuerdos
del hambre, contra tantas barrigas satisfechas:
cerdos con un origen peor que el de los cerdos.

Por haber engordado tan baja y brutalmente,
más abajo de donde los cerdos se solazan,
seréis atravesados por esta gran corriente
de espigas que llamean, de puños que amenazan.

No habéis querido oír con orejas abiertas
el llanto de millones de niños jornaleros.
Ladrabais cuando el hambre llegaba a vuestras puertas
a pedir con la boca de los mismos luceros.

En cada casa, un odio como una higuera fosca,
como un tremante toro con los cuernos tremantes,
rompe por los tejados, os cerca y os embosca,
y os destruye a cornadas, perros agonizantes.

II

El hambre es el primero de los conocimientos:
tener hambre es la cosa primera que se aprende.
Y la ferocidad de nuestros sentimientos,
allá donde el estómago se origina, se enciende.

Uno no es tan humano que no estrangule un día
pájaros sin sentir herida en la conciencia:
que no sea capaz de ahogar en nieve fría
palomas que no saben si no es de la inocencia.

El animal influye sobre mí con extremo,
la fiera late en todas mis fuerzas, mis pasiones.
A veces, he de hacer un esfuerzo supremo
para acallar en mí la voz de los leones.

Me enorgullece el título de animal en mi vida,
pero en el animal humano persevero.
Y busco por mi cuerpo lo más puro que anida,
bajo tanta maleza, con su valor primero.

Por hambre vuelve el hombre sobre los laberintos
donde la vida habita siniestramente sola.
Reaparece la fiera, recobra sus instintos,
sus patas erizadas, sus rencores, su cola.

Arroja sus estudios y la sabiduría,
y se quita la máscara, la piel de la cultura,
los ojos de la ciencia, la corteza tardía
de los conocimientos que descubre y procura.

Entonces solo sabe del mal, del exterminio.
Inventa gases, lanza motivos destructores,
regresa a la pezuña, retrocede al dominio
del colmillo, y avanza sobre los comedores.

Se ejercita en la bestia, y empuña la cuchara
dispuesto a que ninguno se le acerque a la mesa.
Entonces sólo veo sobre el mundo una piara
de tigres, y en mis ojos la visión duele y pesa.

Yo no tengo en el alma tanto tigre admitido,
tanto chacal prohijado, que el vino que me toca,
el pan, el día, el hambre no tenga compartido
con otras hambres puestas noblemente en la boca.

Ayudadme a ser hombre: no me dejéis ser fiera
hambrienta, encarnizada, sitiada eternamente.
Yo, animal familiar, con esta sangre obrera
os doy la humanidad que mi canción presiente.

En memoria de Miguel Hernández, cuyos ideales han sobrevivido a la intolerancia y la barbarie y siguen vivos gracias a su inmortal obra.

Un saludo, Montse

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5 comentarios »

  1. Estupendo homenaje en sus cuatro partes. Miguel Hernández merece lo mejor. Besos.

    Salud y República

    Comentario por RGAlmazán — 5 enero 2010 @ 10:48 pm | Responder

  2. […] Líster, Mamen, María, María Jesús Paradela, Mariano Planells, Miguel Ángel García, Mjesús, Montse, Paco Piniella, Paquita, Palmeral, Pilar de la Higuera, Pilar Rego, Ramón Pacheco, Raticulina, […]

    Pingback por Poemas contra el ultraje: Miguel Hernández « 14 de abril — 6 enero 2010 @ 12:05 am | Responder

  3. Gracias Montse,
    has conseguido que me acerque un ratito a un gran poeta, del que no había vuelto a leer nada desde B.U.P. (y de paso me arrimo un poquito más a ti, que me resulta además de muy ameno muy instructivo).
    La de cosas que me he estado perdiendo, par-DIEZ ;)
    Un beso,
    rbc

    Comentario por Rbc — 7 enero 2010 @ 11:30 am | Responder

  4. Esta nota acerca un poquito a la vida y obra de Miguel. Si necesitas más información sobre el centenario, acudir a esta página web:

    http://mhernandez-palmeral.blogspot.com/

    Comentario por Palmeral — 7 enero 2010 @ 6:14 pm | Responder

  5. A ellos ,
    por debajo de mis huesos,
    díscolos en lobos y malas madres ,
    de falsos ángeles siempre en hambre, feroces. ( Ferocidades )
    .No hay mejor muerte que la no muerta, esta destaca por no ser, y si es se despierta en la misma muerte. . . ( a Miguel Hernández, compañero del alma ).

    Comentario por Pablo — 24 abril 2010 @ 7:16 pm | Responder


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