Cosas de la vida

21 diciembre 2009

¿Qué es la Felicidad?

Filed under: General — Montse @ 1:29 am

Como dice Savater, ésta es una de esas preguntas imposibles, enormes, gigantes que todo ser humano se plantea alguna vez en su vida. Yo incluso diría que es una pregunta imprescindible en toda vida humana, una pregunta recurrente que aparece y desaparece en función de las circunstancias que en cada momento nos toca vivir. Y no sé por qué, o sí lo sé pero eso no importa, últimamente me he topado  varias veces con ella, bien porque yo misma me la haya hecho, bien porque alguien me la haya planteado.

Recuerdo, por ejemplo, cuando uno de los primeros días de clase de Psicología una alumna de 2º de Bachillerato me dijo que estaría muy bien organizar unas sesiones entorno a la pregunta ¿qué es la Felicidad?.  Poco después, llegó a mis manos el libro de Bertrand Russell titulado La conquista de la felicidad. Y, casualidades de la vida o intereses que focalizan tu atención, hace poco he llegado hasta el blog En la boca del Lobo del periodista Ramón Lobo y allí he encontrado un post cuyo título es Oportunidades de ser feliz.

Así las cosas, me he dicho a mí misma, de hoy no pasa, voy a intentar  dar mi propia respuesta a esta gran pregunta y, al mismo tiempo, voy a invitar a las personas que se asoman por esta casa virtual a que sean tan amables de dejarnos sus respuestas. ¡Ah!, también están invitados todos mis alumnos y alumnas de todos los cursos a los que doy clase (desde 2º de ESO hasta 2º de Bachillerato). Y, por supuesto, todos los alumnos y alumnas a los que no les doy clase sean del IES Fernando de Mena o de cualquier otro centro. (Un mensaje para  mis chicos y chicas: os invito amablemente a dejar vuestras respuestas, no vais a hacer que tenga que coaccionar, ¿verdad?, jajaja).

Como ya dijo Aristóteles en su Ética a Nicómaco, el fin último, la meta de todos los seres humanos, es la felicidad. Afirmación con la que al parecer estamos de acuerdo todas las personas, sean cuales sean nuestras convicciones. También echaremos mano de Aristóteles para explicar que la Felicidad es el Bien Supremo, el fin último, porque  siempre se quiere por sí misma y nunca por otras cosas, mientras que las demás  cosas las queremos para ser felices. Así lo dice nuestro filósofo:

“Consideramos perfecto lo que se elige siempre por sí mismo y nunca por otra cosa. Tal parece ser, más que nada, la felicidad, pues la elegimos siempre por ella misma y nunca por otra cosa”.

Sin embargo, a pesar del aparente acuerdo, no es una tarea fácil encontrar la respuesta a la pregunta ¿qué es la felicidad?. De hecho, hace más de ventiséis siglos que buscamos dicha respuesta y todavía no la hemos encontrado. Es verdad que existe un acuerdo unánime en considerar a la Felicidad como Bien Supremo o Fin Último pero, como el propio Aristóteles indicó en su momento, el desacuerdo aparece nada más intentar concretar cuál es el contenido de la felicidad: ¿es el placer?, ¿la riqueza?, ¿el lujo?, ¿el éxito?, ¿un poco de todo en su justa medida?, ¿nada de lo anterior? … Las respuestas pueden ser tan variadas como variados somos los seres humanos.

Pero como de lo que hoy se trata es de dar mi propia respuesta, vamos a ello. En primer lugar, quiero dejar claro que para mí esa respuesta no es una respuesta acabada y conclusa sino más bien una respuesta que voy construyendo y que, por lo tanto, mi respuesta hoy no es la misma que hubiera dado en el pasado ni tampoco la coincidirá con la que pueda dar en el futuro. Creo que la felicidad es algo que madura al mismo tiempo que maduramos nosotros. Quizá por ello, en mis años universitarios no me hacía feliz vivir en Madrid y ahora vivir en esa ciudad no sería un inconveniente para mi felicidad sino todo lo contrario. Además, creo que muchas veces no sabemos apreciar la felicidad y está a nuestro lado pasando desapercibida. Creemos que la felicidad tiene que ser algo extraordinario cuando la mayoría de las veces la felicidad está en las cosas pequeñas de la vida.

Pero, como sabemos, los humanos somos unos eternos insatisfechos y esa insatisfacción constante, que muchas veces es motor de vida, otras nos impide disfrutar de día a día de las cosas cotidianas de la vida que son las que al final nos dan la felicidad. Nadie nos enseña a ello, ¿verdad? Nos han enseñado los logaritmos y las integrales, el imperativo categórico de Kant, el PH y el aparato de Golgi, las subordinadas adjetivas y hasta el kernel de un sistema operativo. Pero nadie nos ha ayudado a aprender a disfrutar día a día de las Cosas de la Vida. Y es que, después de tantos siglos, todavía impera la dictadura de la razón que impusieron Sócrates y Platón. Y, no voy a ser yo quien niegue la importancia de la razón en los seres humanos, somos seres racionales, por supuesto, pero no sólo racionales. Además de la dimensión intelectual, está la dimensión afectiva y con esa dimensión tiene que habérselas cada cual como buenamente puede. Y a fuerza de ensayos y errores vamos aprendiendo y nos vamos construyendo.

Pero este proceso de construcción se alarga innecesariamente con ensayos y errores que acaban produciendo sufrimiento evitable. Y todo ello por habernos empeñado en descuidar la educación de la vida afectiva y por habernos empeñado en hacer depender esta tarea de la responsabilidad individual de cada uno, ¡con lo productivo que suele ser el aprendizaje cooperativo entre iguales! Creo que, después de tantos siglos, va siendo hora de empezar a enmendar errores, ¿no creéis?

¡Vaya, hace ya más de una hora que llegó la medianoche y casi ni he empezado a decir qué es para mí la felicidad! Se me ha hecho demasiado tarde, mañana tengo clase a primera hora y mis alumnos y alumnas se merecen que yo esté en plena forma, así que tengo que dejarlo aquí, pero seguiré. De momento, para no dejar todo en el aire, diré que para mí uno de los ingredientes de una vida feliz es el deseo de mejorar las cosas, el no conformarse con lo que es si nos parece que no debe ser, la protesta para al menos no ser cómplices con nuestro silencio. Lo canta Pablo Milanés, la vida no vale nada si en fin lo que me rodea no puedo cambiar


Aunque algunas veces nos decepcionemos, flaqueen nuestras fuerzas e incluso estemos hundidos, siempre hay que tirar pa’lante y seguir luchando por un mundo mejor. Y, como dice Fito en esta canción de cuando formaba parte de Platero y tú,  cantar nos ayuda a recobrar algunas fuerzas perdidas porque al cantar nos podemos olvidar de todos los malos momentos:

Hasta mañana, un abrazo, Montse.

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