Cosas de la vida

13 diciembre 2009

Mari Paz, siempre te encontraré entre mis recuerdos

Filed under: Amor,General — Montse @ 7:42 pm

Un día como hoy de 1999 te fuiste para siempre y, 10 años después, sigo sin poder aceptar que te tuvieras que ir tan pronto. Recuerdo perfectamente que aquel año daba clase en el instituto de Pedro Muñoz y tanto al ir como al venir  me invadían la tristeza y la impotencia al pensar que tú estabas ahí. ¡No podía soportar pensar en ti estando en ese lugar! De hecho, a ese lugar no he vuelto nada más que cuando ha sido absolutamente imprescindible, he preferido recordarte en otros lugares y circunstancias. Y, aunque hoy ya no estés aquí, quiero que sepas que por muchos años que pasen jamás podré acostumbrarme a que ya no estés aquí.

Mari Paz, no he podido ni he querido olvidarte y me he acordado muchísimas veces de ti: todos los 14 de enero porque era el día de tu cumpleaños, todos los 13 y 14 de diciembre, cada vez que he ido a examinarme de oposiciones, cuando las listas  de Filosofía han avanzado y he pensado que podía ser tu turno para  disfrutar de esta profesión que tanto te hubiera gustado y que tan bien habrías desarrollado…

Siempre he pensado que hubieras sido una profe excelente porque tenías una habilidad especial para entenderte con los adolescentes y para hacerte querer por grandes y por chicos. Y me da mucha rabia que la vida no nos haya dado tiempo para que trabajáramos juntas tú y yo en el mismo departamento. Ése será  ya siempre uno de mis deseos imposibles. Lamentablemente, eso ya no puede ser, lo único que hoy es posible es homenajearte con mis palabras y cantarte con el corazón.

Cada vez que veo a tu madre o a tu hermana, tu recuerdo es lo primero que me viene a la mente y trato de no hacerlo visible porque si a mí me produce sufrimiento no puedo ni imaginarme qué le producirá a ellas.  Por eso, muchas veces, ni siquiera me paro con ellas. Pero el jueves pasado, cuando vi a tu madre, no pude evitarlo porque estos últimos días he pensado mucho en que se iban a cumplir 10 años de tu ausencia. Así  que me enfrenté a la realidad, me paré con tu madre y estuvimos hablando de ti, de los años que habían pasado y de lo mucho que hubieras disfrutado de tus sobrinas. ¡Ay, qué injusta es la vida!

Y así, cuando la pena cae sobre mí, miro hacia atrás y te busco entre mis recuerdos porque recordar -del latín recordari- es volver a pasar por el corazón. Y hablando de recuerdos, ¿te acuerdas de cómo se sorprendió el conductor del autobús G cuando una mañana que íbamos a la Facultad entramos y tú le diste los buenos días? Y es que la amabilidad fue siempre una de tus señas de identidad. La amabilidad y las ganas de hacer sentir bien a la gente. ¿Te acuerdas cuando mi padre te decía Maria Paz y yo le decía que ya le había dicho varias veces que no eras Maria Paz sino Mari Paz?, tú siempre lo justificabas y me decías, deja al hombre que me diga como quiera, qué más da Montse. ¿Te acuerdas de las tardes-noches que pasábamos en la tienda de mi madre?, ¿y de las tardes de semana santa en tu casa esperando a tu primo Nacho para ver la procesión (más bien para verlo a él?, ¿y de lo bien que te lo pasabas en las fiestas de El Pedernoso y de lo que nosotras te echábamos de menos esa semana? En fin, esos y otros muchos recuerdos son los que hacen que en cierta manera sigas estando entre nosotros.

Un abrazo, Montse.

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