Cosas de la vida

29 septiembre 2009

Mis memorias (I)

Filed under: Amor,Educación,General,Personal — Montse @ 10:16 pm

Mis memorias es el título del primer trabajo que he propuesto a mis alumnos y alumnas de Psicología. Es una actividad que aprendí hace algunos años en una reunión de tutores y que, adaptándola a nuestros intereses y circunstancias, a veces propongo en mis clases. La actividad consiste en imaginar que cumplimos 70 años y hacemos balance de nuestra vida al mismo tiempo que se la contamos a alguien.

No creáis, no es nada fácil que los chicos y chicas acepten a la primera una actividad de este tipo, menos aún si dices que esas memorias las vamos a leer en clase, ahí es cuando empieza la protesta: ¡No, Montse, eso no!, yo hago el trabajo pero lo lees sólo tú – dice la mayoría. Entonces, me toca negociar  para convencerles de que sólo será posible crear un clima de confianza en la clase si todos y todas ponemos de nuestra parte y compartimos emociones, deseos e ilusiones. Les digo que es verdad que eso es un riesgo pero sólo el que arriesga gana. Les reconozco que mostrar nuestros sentimientos nos hace más vulnerables pero también  les hago caer en la cuenta de que nos abre caminos en la búsqueda de la felicidad. Una vez que han tomado conciencia del riesgo que entraña este tipo de actividades y han sopesado sus pros y sus contras, casi siempre acaban asumiendo el riesgo y poniendo cada uno/a de su parte para empezar a construir ese clima de confianza y bienestar que hará que las clases sean más fructíferas en todos los sentidos.

Después de unos días, y tras ir venciendo poco a poco sus primeras reticencias, el viernes pasado empezamos a leer en voz alta las memorias que han escrito (algunas son fantásticas, les he dicho que sería maravilloso compartirlas con más gente a través de este blog pero todavía no me han dado autorización para publicarlas, estamos en proceso de negociación y diálogo, veremos en qué queda).

Ayer, lunes, seguimos con las lecturas de la memorias. Creo que cada vez están más a gusto escuchando lo que sus compañeros y compañeras escriben, descubriéndose en facetas de la vida que habitualmente no se tratan en clase y reconociéndose en deseos, ilusiones y emociones que casi todos expresan en sus memorias.

He de confesar que en esta ocasión, además de la negociación y el diálogo, he tenido que ceder al “chantaje emocional”, pues aceptaron la actividad con la condición de que yo me comprometiera también a realizar mis memorias y a leerlas en clase. Así que, como hay que predicar con el ejemplo (y me gustaría que ellos y ellas también las publicaran en el blog), ahí van mis memorias:

Hoy, 31 de octubre de 2038, día de mi 70 cumpleaños, quiero aprovechar esta fiesta de despedida que con tanto cariño me habéis preparado para compartir con vosotros y vosotras lo que ha sido mi vida, una vida que he intentado vivir de forma auténtica y humana y en la que, además de mi familia, vosotros -mis alumnos y alumnas- habéis ocupado siempre un lugar destacado.

Como sabéis, nací un 31 de octubre, dice mi madre que nacer ese día no fue por casualidad sino porque mi abuelo Holofernes (su padre) se pasó todo el mes haciendo fuerza para que yo naciera ese día porque era el día Internacional del Ahorro y la entonces Caja de Ahorros de Cuenca  daba un premio a los niños y niñas que nacieran ese día. Así que nada, mi abuelo y yo nos empeñamos y ¡ganamos el premio!

De mi infancia apenas recuerdo nada, de hecho a veces lo he pensado y no recuerdo nada de mis hermanos, ni de los que eran mayores que yo ni de los que eran más pequeños. No sé qué explicación podría darse sobre el asunto, pero siempre me ha resultado muy extraña esa falta de recuerdos de las personas que finalmente han resultado tan importantes en mi vida. El único recuerdo que tengo de mi primera infancia es el venir de la escuela y sin subir ni siquiera a mi casa, quedarme en la tienda de mi madre sentada en un posete que había al lado de la puerta frente al mostrador. Recuerdo que me pasaba las horas muertas allí sentada mirando a las mujeres que iban a comprar y disfrutando de la compañía de mi madre. ¡Qué le vamos a hacer, siempre he sido una enmadrada y a día de hoy todavía no soporto tener que vivir en un mundo en el que ella ya no está!

Quizá porque pasé muchas horas en la tienda, heredé de mi abuelo y de mi madre la vocación por el comercio. Desde muy pequeña me gustó estar en la tienda, atender a las mujeres (¡casi nunca iban hombres a la tienda!) y compartir con ellas conversaciones, risas, penas, historias… Es más, si hoy no fuera profesora estoy segura de que sería comerciante, al fin y al cabo ambas profesiones comparten algo que a mí me apasiona: el trato con personas.

Otro recuerdo imborrable de mi infacia es lo que madrugábamos mis hermanos y yo el día de Reyes. Nos gustaba levantarnos muy temprano, casi de noche, para descubrir qué regalos nos habían dejado ¿los Reyes Magos?, ¿mi familia?, no sé, daba igual quiénes fueran, lo importante era que los regalos estaban ahí. Y de todos aquellos regalos, el que más me gustaba a mí era una especie de molinillo donde metíamos las figuritas de chocolate de Reyes Magos que todos los años nos dejaban. ¡Qué divertido y placentero era eso comer desde bien temprano figuritas de chocolate que previamente habíamos destrozado pasándolas por el molinillo!

Soy incapaz de seguir, dos son los motivos: 1) estoy un poco vaga y 2) las ideas se agolpan en mi mente y no consigo ordenarlas. En unos días lo vuelvo a intentar.

Hasta entonces, un saludo, Montse.

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11 comentarios »

  1. ¡Qué cara de traviesa tenías! ;) Sabes que soy muy cotilla, así que espero leer pronto la segunda parte de tus memorias. Un besito!

    Comentario por Isabel — 30 septiembre 2009 @ 6:05 pm | Responder

  2. Valiente. Esto es lo que me parece este post. Estoy seguro de que tu ejemplo animará a tus alumnos/as a dejar atrás falsas vergüenzas. A ellos/as, en realidad, les encanta saber cosas de nosotros/as. Espero que alguno/a de ellos/as se atreva a compartir en la blogosfera su autobiografía. Por cierto, me has recordado esto:

    Un abrazo

    Comentario por Ricardo — 30 septiembre 2009 @ 8:57 pm | Responder

  3. Qué gran idea, Montse

    Eso sí, no te perdono que nos hayas dejado a medias con tus memorias xD

    ¡Queremos la autorización de los alumnos! ¡Queremos leer las memorias de los alumnos!

    Ais, insisto, qué envidia me da todo esto :(

    Comentario por nata — 1 octubre 2009 @ 2:43 am | Responder

  4. Montse están geniales tus memorias, pero no nos dejes a mediass mujer!! jaja
    El próximo día nos las tienes que traer.
    Un besazoo!!

    Comentario por Susi — 2 octubre 2009 @ 3:29 pm | Responder

  5. Genial, genial.
    Me lo apunto. Yo hacía hasta ahora la historia personal de cada niño y niña, pero sólo hasta la edad que tuvieran. Esto me parece un ejercicio magnífico que trabaja todas las competencias básicas, especialmente la más importante: la Competencia básica de la educación emocional, que tanta faltita nos hace en general.
    Un beso grande
    ;)

    Comentario por ©NoLolaMento — 3 octubre 2009 @ 1:15 pm | Responder

  6. Es verdad eso de que la cara es el espejo del alma. Pero sobre todas las cosas es verdad que la cara de un niño o niña es el espejo del alma adulta.
    Pero es una pena que hayas alcanzado tan pronto los 70. jejeje.
    Un abrazo desde Almería.

    Comentario por Paco Tejero — 5 octubre 2009 @ 10:09 pm | Responder

  7. Montsee!! Terminanos tus memoriaas ehh!! No te nos emperrones que todos queremos leerlas!! Un besete muu gordooo

    Comentario por Mar (Gemela) — 15 octubre 2009 @ 5:19 pm | Responder

  8. ¡¡Qué bonito Montse!! Yo he hecho algo parecido con las chavales de 2º de ESO: que escriban como será un día cualquiera dentro de veinte años, proyectando con quién viven y cómo, en qué trabajan, si han cumplido sus sueños… ¡Qué suerte tenerte como maestra!

    Víctor

    Comentario por Víctor — 19 octubre 2009 @ 9:08 pm | Responder

  9. Isabel: todos/as somos cotillas, lo que pasa que unas lo reconocemos y otros no, pero saber nos gusta a todos. No obstante, se trata de un cotilleo no malicioso, simplemente de saber por saber. En cuanto me desocupe un poco y me vuelva la inspiración, sigo con mis memorias, prometido. Nos vemos muy pronto, un besazo.

    Ricardo: siempre tan amable en tus comentarios, gracias, muchas gracias, me animan a seguir y aumentan mi ilusión. Como has visto ya se van animando a publicar sus memorias, al principio no querían leerlas en clase y ahora casi todos/as quieren publicarlas en la blogosfera. Voy poco a poco, es que no me da tiempo a tanto. ¡Qué poco queda para vernos! Lo vamos a pasar genial. Un abrazo.

    Nata: pero si tú también sabes mucho de mis memorias, me has soportado como profe y ya sabes que yo en la clase largo mucho de mí misma, quizá por eso vosotras/os también me contáis mucho de vosotros/as mismos/as. ¿Te da envidia? Pues mejor, así te pones a estudiar para que pronto tú puedas hacer cosas así y mejores.

    Susi: sabes que soy de palabra y lo prometido es deuda, así que mis memorias las tendréis pero concédeme tiempo que no doy para tanto. Por otra parte, vosotros/as sois testigos en directo del relato día a día de mis memorias, anda que no hablamos en clase de Psicología.

    Lola (NoLolaMento)gracias, gracias, gracias, tu opinión es para mí muy importante; me das mucha fuerza y muchas ganas de seguir. Anímate a publicar las memorias de tus nenes y nenas, tiene que ser interesantísimo leerlas.

    Paco: ¿una pena? Noooooooooo, han sido 70 años en los que he conocido a gente maravillosa entre la que te cuentas.

    Mar (Gemela) tienes razón me estoy “emperrando” a ver si me pongo las pilas pero es que estoy últimamente un poco liada.

    Víctor qué alegría verte por aquí, ya leí en twitter que habías propuesta esa actividad y que te lamentabas de la falta de sueños, ¡qué mundo estamos creando! Gracias por tu cariño, yo también creo que sería una suerte tenerte como orientador, si es que el CIO tendríamos que hacerlo real para demostrar a más de uno/a que otra educación pública es posible.

    Gracias a todos/as por todo el cariño que me dais a través de vuestros comentarios. Por favor, seguid visitando esta casa virtual que ya de todos nosotros y nosotras, vuestra existencia -aunque a veces sea sólo virtual- me carga las pilas de la ilusión y el entusiasmo. ¡Qué regalo me hizo Ramón Castro aquel día de febrero de 2006 que me propuso que me hiciera un blog! ¡Cuánta felicidad me ha dado y cuánta compresión y ayuda! GRACIAS.

    Un abrazo, Montse

    Comentario por Montse — 19 octubre 2009 @ 10:21 pm | Responder

  10. […] pasado 29 de septiembre escribía Mis Memorias (I), algunas fotos rescatadas del baúl de los recuerdos me servirán para completar un poco esas […]

    Pingback por Mis Memorias (II) « Cosas de la vida — 16 enero 2010 @ 3:05 am | Responder

  11. soy una mujer soltera con tres hijos y tengo 30 años creo ke se demasiado para creer ke puedo escribir mis memorias porfavor alguien ke me kisiera ayudar un saludo gracias

    Comentario por vanesa — 30 diciembre 2010 @ 4:26 pm | Responder


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