Cosas de la vida

15 octubre 2007

Tras el silencio, la pedantería

Filed under: General,Personal — Montse @ 11:01 pm

De hoy no pasa, me he dicho, y aquí estoy mostrando que sigo viva. En el siglo XVII Descartes afirmó su célebre “Pienso, luego existo”; hoy, en nuestra autocomplaciente sociedad del consumo, dicha aseveración parece haberse transformado en “Consumo, luego existo” y esto en la blogosfera se traduciría en “posteo, luego existo”. Por eso, como llevo casi dos meses sin postear, quiero aclarar que no he dejado de existir.

Desde mi último post, he intentado en varias ocasiones compartir con vosotr@s algo de lo que estaba viviendo (cosas han pasado, conste, y algunas dignas de ser compartidas con la blogosfera) pero al enfrentarme a la pantalla en blanco sólo surgía un refrito de vivencias sin hilo conductor que diese sentido a la narración. Dejaba pasar los días, volvía a intentarlo y otra vez lo mismo. Así que decidí quedarme callada.

Hoy, al reiniciar la agradable tarea de compartir con vosotr@s algunas de mis vivencias, he ido a buscar el Tractatus logico-philosophicus de Wittgenstein (¡qué cosas tan raras nos hacían leer en la carrera!, lo peor de todo es que recuerdo que hasta llegué a encontrar cierto gusto en su lectura, ¡ay! Por cierto, este libro lo compré un 8 de noviembre de 1989, ¡quién me iba a decir entonces que justo 16 años después iba a nacer Elenita, la hija de mi hermana Esthercita!). Como iba diciendo -que me pierdo- he ido a buscar ese libro porque me ha venido a la mente la proposición 7 con la que el mencionado filósofo termina su libro, a saber: “De lo que no se puede hablar hay que callar”. Y creo que esto es lo que me ha pasado durante este último tiempo, no podía hablar, no me salía hablar, no surgía la comunicación. Había muchas cosas que quería compartir pero no surgía esa comunicación entre mi pensamiento y el exterior. ¿Me habré convertido, pensaba, en una mónada de esas sin puertas ni ventanas de las que nos hablaba Leibniz? No sabía, simplemente como no podía hablar permanecía callada en espera de que surgiera la comunicación. Y hoy, por fin, ha surgido, vuelvo a hablar y muestro así que no he dejado de existir, ¿o sí?

Sea lo que sea, sea como sea y/o sea por lo que sea, hoy vuelvo a comunicarme con vosotr@s, abandono mi silencio. Y para poneros al día de lo que ha ido pasando durante este tiempo de silencio he aquí una breve enumeración de vivencias:

  • He vuelto a ocupar una plaza de Filosofía tras mis dos años en diversificación. Me gusta volver a Filosofía y, al mismo tiempo, echo de menos diver, me gustaría estar en los dos sitios.
  • Sigo sin aceptar lo inaceptable, el abuso de poder, la razón de la fuerza y los golpes en la mesa para amendrentar a las personas.
  • Sigo sin callarme ante una orden que pretende obligarme a realizar una tarea que no me corresponde, la ordene quien la ordene.
  • Es maravilloso que mis hermanas sean también mis compañeras de trabajo.
  • Sigo encontrando alumnos y alumnas brillantes, responsables, trabajadores/as, inquiet@s, que disfrutan aprendiendo.
  • Sigo disfrutando con mi trabajo.
  • Sigo en un instituto en el que se hacen cosas que no me gustan.
  • Algunas cosas han cambiado aunque nadie tenga la decencia de reconocerte que llevabas razón (hay más plantilla de profesores/as, se dá la opción de cambiar de Religión a alternativa y viceversa, sobran horas de Filosofía y si hay un/a especialista se la dan a él/ella…).
  • Abrazar a mis sobrinos y sobrinas y matarlos a besos hasta que te dicen pesada es una experiencia irremplazable.
  • Elenita va a tener un hermanito y yo un sobrino nuevo.
  • Etc., etc., etc.

Hasta la próxima, un saludo, Montse

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4 comentarios »

  1. Es una alegría para mí volver a leerte, yo que, diariamente, entraba en tu blog para ver si habías roto “los ignorados moldes del silencio”, como dice un poeta de Huelva, amigo mío. Me satisfece mucho “tu regreso”. Suerte en tu nueva andadura. Un abrazo.

    Comentario por Ricardo L. Rodríguez — 16 octubre 2007 @ 3:53 pm | Responder

  2. ¡Me alegro de tu vuelta! ¡Y mucho! Por supuesto que seguías existiendo para más de uno de nosotros. Y seguro que no estarían tan “refritas” esas vivencias de las que hablas. Es una alegría volver a leerte, después de un tiempo en el que la blogosfera andaba coja, con la falta de una voz con contundencia como la tuya. ¡Felicidades por el nuevo sobrino! Seguro que, si sale como su padre o su tía, en breve abrirá un blog para contarnos qué hay de cierto en el líquido amniótico, que probablemente sea el único “mundo” 100% verdad que haya.
    Un abrazo y un beso. Me das una alegría con tu vuelta, nunca te fuiste.

    Comentario por Juanjo — 16 octubre 2007 @ 5:13 pm | Responder

  3. Pues añade mi alegría por tu vuelta a las ya mostradas. Es curioso lo complicado que es esto de la existencia o no existencia de las cosas (¿o seremos nosotros los que lo complicamos?). Por mi parte, como dice Juanjo, nunca te fuiste (aunque te echábamos de menos, toma paradoja), has existido todo este tiempo.

    Me alegro también por tus clases de filosofía, tu nuevo sobrino y demás, pero sobre todo, de que sigas disfrutando con tu trabajo. Todos sabemos que no es algo que abunde a nuestro alrededor.

    Comentario por da-beat — 17 octubre 2007 @ 11:25 am | Responder

  4. Yo también me alegro,Montse. Bienvenida a la conversación.

    Comentario por Paco Tejero — 23 octubre 2007 @ 8:20 am | Responder


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