Cosas de la vida

12 junio 2007

Había una vez un claustro increíble

Filed under: Educación,General — Montse @ 11:16 pm

Cultive buenas maneras para sus malos ejemplos
si no quiere que sus pares le señalen con el dedo.
Cubra sus bajos instintos con una piel de cordero
que el hábito no hace al monje pero da el pego.
Muéstrese en público cordial, atento, considerado,
cortés, cumplido, educado, solícito y servicial.
Y cuando la cague, haga el favor de engalanar la boñiga.
que, admirado, el mundo diga: ¡qué lindo caga el señor!”
Hágame caso y tome ya lecciones de urbanidad.
Tenga a mano una sonrisa cuando atice el varapalo.
Reparta malas noticias envueltas para regalo.
Dígale al mundo con flores que va a arrasar el planeta.
Firme sentencias de muerte pero con buena letra.
Dispare en nombre de Dios y mienta convincentemente.
Haga temblar a la gente pero sin alzar la voz.
Que a simple vista no se ve el charol de sus entrañas.
Las apariencias engañan en beneficio de usted.
Hágame caso y tome ya lecciones de urbanidad.
Cultive buenas maneras donde esconder sus pecados.
Vista su mona de seda y compruebe el resultado.
Que usted será lo que sea -escoria de los mortales-
un perfecto desalmado, pero con buenos modales.
Insulte con educación, robe delicadamente
asesine limpiamente y time con distinción.
Calumnie pero sin faltar traicione con elegancia
perfume su repugnancia con exquisita urbanidad

Había una vez un claustro en el que se estaba trabajando en la fabricación del documento en el que se plasman las normas de convivencia y funcionamiento del instituto. En dicho proceso de trabajo, se llevaron a cabo varias reuniones. En la primera de ellas, se plantearon distintas propuestas que fueron analizadas y debatidas. Aquellas propuestas que fueron aceptadas por consenso, fueron incluidas en el mencionado documento y aquéllas en las que no hubo acuerdo unánime fueron sometidas a votación en una reunión posterior.

No obstante, cuando llegó el día de la reunión, hubo un acuerdo al que se llegó por consenso que no fue respetado. Se empezó a decir que sí pero no, que no pero sí, que yo no me acuerdo, que fue de otro manera. En resumen, que el consenso no fue respetado. Pero esto no fue lo único sorprendente; además, cuando una propuesta que tenía que ser sometida a votación se votó y el resultado no fue el que interesaba, se argumentó en el sentido que interesaba, se puso en tela de juicio, se le quitó legitimidad y, finalmente, aunque la propuesta había sido votada favorablemente se modificó tras la votación.

Pero, el colmo de los colmos, lo más increíble, es que una propuesta sólo recibiera dos votos favorables. Y no es increíble porque recibiera sólo dos votos, sino porque ninguna de las personas que votaron favorablemente había hecho dicha propuesta. Es decir, hubo una propuesta a la que sus propios autores votaron en contra. ¿Alguien lo entiende?

¿Habré caído en esa imposibilidad de distinguir la vigilia del sueño de la que nos habló Descartes? ¿O más bien lo que me ocurre es que se ha apoderado de mí el genio maligno? Sinceramente, me encuentro tan confundida que no alcanzo a entender qué pasaba por la mente de aquéllos y aquéllas que votaron en contra de una propuesta que ell@s mism@s habían hecho.

Quizá es que esto es un cuento, que no es realidad. No sé, sólo sé que me han dicho que la realidad siempre supera la ficción. La duda me embarga, ¡qué desasosiego! Me voy a tomar algo por ahí a ver si despejo mis dudas y la tranquilidad vuelve a instalarse en mí.

Un saludo, Montse

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10 comentarios »

  1. Érase una vez un claustro que sometió a votación la conveniencia de hacer reuniones con las familias a principio de curso luego de un acalorado debate en la CCP en la que se vertían comentarios del tipo: “las familias que tengan interés ya vendrán a informarse” o “no tiene ninguna utilidad hacer reuniones con las familias a principio de curso porque esto es Bachillerato o Segundo Ciclo de Secundaria” o “yo no voy a perder el tiempo con reuniones a las que faltan las familias que más necesitarían asistir” y cosas por el estilo.
    El día de la votación, bien por pudor, bien por aprecio democrático, la votación fue secreta y se dieron varias opciones de votación: hacemos reuniones con las familias de 1º de ESO; hacemos reuniones con todo ESO; hacemos reuniones con ESO y Bachillerato, hacemos reuniones con FP y Garantía Social. El resultado de las combinaciones ofreció claridad meridiana: sólo fue “obligatoria” la reunión con las familias de 1º de ESO; el resto voluntarias. Por supuesto, apenas unos cuantos grupos de la ESO con sus tutores hicieron reunión, aparte de los de 1º de la ESO, sin que hubiera una presentación oficial del Equipo Directivo, los profesores, el Departamento de Orientación. El caso es que luego nos quejamos de “la poca implicación de las familias en el proceso educativo de sus hijos” Sic.
    Mal de muchos…

    Comentario por Víctor — 13 junio 2007 @ 12:08 am | Responder

  2. Montse, la canción fabulosa (me vienen otros calificativos a la cabeza)
    Montse, el post, como la vida misma ¿Tiene algo sentido? ¿Es que la primavera nos ha traído alucinógenos en lugar de polen? (bueno, otro polen). Yo estoy mareado, familiarmente mareado incluso cuando leo lo de Víctor ¿Cuántas veces nos martillean en la cabeza las sabias frases de “no se hace esto porque no les interesa”, “el curso pasado se hizo y nadie vino”, etcétera, etcétera. Recuerdo ahora una de las primeras lecciones que te meten en la cabeza cuando formas parte de un equipo de ventas:
    “Nunca abordes a un cliente con la pregunta: ¿A que no te interesa comprarme un libro?”
    “Nunca preguntes a un cliente con la pregunta: ¿Te interesaría comprarme un libro?”
    ¿Lo oyes? Es el cliente que se ha caído ¡menudo batacazo! ¡Y el cachondeo del resto de vendedores! ¡A picar puertas!
    Salvando las distancias (que ya oigo “NO ES LO MISMO, NO ES LO MISMO, MONTSERRAT”) existen palabras bonitas como Motivar, Incentivar, Ofrecer, Convencer, Proponer, Ilusionar, Trabajar y todas nos llevan a la senda del éxito (aunque finalmente no lo alcancemos). Ah, se me olvidaba: CREER
    Sinceramente, proponer un cambio y, más tarde, votarlo en contra me parece un insulto hacia la inteligencia de las personas, una mofa, un ridículo espantoso y un no saber dónde estoy, qué hago y cuáles son mis criterios que provoca auténtico miedo, pánico, terror y angustia (si lo piensas un poco, claro). Lo demás recuerda a eso de los nenes: “No se vale, no se vale, no se vale”
    Pataletas y, lo peor, silencios, tan fríos y cómicos que me lo han terminado de dejar todo claro. Menudo cuento

    Comentario por Ramón — 13 junio 2007 @ 12:56 am | Responder

  3. La canción muy buena, la había casi olvidado.

    Comentario por Laura — 13 junio 2007 @ 11:03 am | Responder

  4. Vaya, ya veo que mi centro no es el único que las votaciones son una especie de locira. Hay casos que en un claustro se vota una cosa y cuando se llega a la aplicación del acuerdo, pasa algo muy, muy distinto, sin que los promotores de la propuesta original y votada digan “esta boca es mía”.
    Parece que en todo esto los alumnos y su formación no importan gran cosa.
    Y además no se trata de cosas frívolas sino de cuestiones de peso, como un reglamento de convivencia, la relación con los padres o la evaluación y calificación de los alumnos.
    ¿Para qué vamos a los claustro? Si no nos obligaran ¿iría alguien?
    Cuando pienso que en mi centro se propone votar para todo, incluso para aprobar a alumnos que no han hecho más que aparecer por algún examen…
    ¿Votamos si votamos?

    Comentario por Olga — 14 junio 2007 @ 2:55 pm | Responder

  5. Sí, es verdad Ramón, como la vida misma. A mí me pasó exactamene igual en una reunión de mi comunidad de vecinos: si el acuerdo les convenía, había acta, si no nada de nada. Creo que es cuestión de “voluntad de”. Hay quien está verdaderamente interesado en dialogar para llegar a un acuerdo y hay quien no quiere sino que el acuerdo se establezca, después del diálogo claro, sobre su punto de vista. Cuando esto último no ocurre se sienten maltratados y acuden a lo que sea. Entonces, la consiguiente sensación de absurdo se apodera de tí y te acuerdas de Descartes, claro.
    En mi centro hemos llegado a votar hasta si había que votar y como el resultado fué de no votar, tuvimos que pedir en “ruegos y preguntas” que los compañeros y compañeras se manifestaran públicamente levantando la mano. Sinceramente, creo que en los claustros se proyecta gran parte de nuestras insatisfacciones.

    Comentario por Paco Tejero — 14 junio 2007 @ 6:42 pm | Responder

  6. ¿Pero esto qué puñetas es? Me dan auténtico asco esos equipos directivos y los lameculos que los rodean. Visto lo visto ¿habéis pensado cambiar de instituto e iros a uno medio normal? Porque este vuestro parece una medio cárcel-manicomio (con perdón de los presos y enfermos mentales) y un ejército de pelotas sin valor.
    En fin Montse, ¿qué te puedo decir? QUE NO TE DESANIMES, QUE EN LA DISTANCIA FÍSICA ME TIENES CERCA DE CORAZÓN, QUE SI EN ALGO TE PUEDO AYUDAR AQUÍ ESTOY, Y QUE ERES FANTÁSTICA PORQUE TE SALES DEL REBAÑO DE MIERDOS@S. Hay un lema que puede que te ayude: no te calles, el silencio nos hace cómplices. Y MUCHÍÍÍÍSIMO ÁNIMO.

    Comentario por Juanjo Muñoz — 14 junio 2007 @ 8:17 pm | Responder

  7. […] que ha contado Ramón Castro. Puedes hacerlo también, porque se refieren al mismo insituto, en el post de Montse Pedroche Había una vez un claustro increíble. ¡A ver dónde están l@s docentes ayudando a otr@s que piden […]

    Pingback por Meme urgente de Ramón Castro « Efervescente2H — 14 junio 2007 @ 9:09 pm | Responder

  8. Montse, desde el I.E.S. Antonio Domínguez Ortiz, te mando todo mi cariño y te digo que gente como tu y Ramón son los que hacen falta en los Institutos. Yo conozco muy bien a estos “compañeros” que están “aparcados” en los IES.
    ¡Ánimo! ¡Eres maravillosa, pese a quién le pese!.
    En lo que te podamos ayudar, aquí estamos.
    Saludos

    Comentario por Manuel Sanz — 14 junio 2007 @ 10:19 pm | Responder

  9. Es un auténtico desconcierto para instrumentos desafinados. Ante cosas así uno no sabe qué pensar… Que miedo caer en manos de este tipo de personal.

    Estas cosas, y más, pasan en los institutos y, también, en otros centros educativos llamados “no formales”. En los ámbitos educativos no formales en los que me he movido he visto una recia estructura de negligencia, ignorancia, moralismo de panfleto y comportamientos mercenarios. Hay comportamientos “profesionales” (entre comillas y con rintintín) que son criminales en cuanto a los efectos que tienen sobre la vida (física, mental, intelectual, ética…) de las personas. ¿Educadores-educandos o verdugos-víctimas? Los educadores están empeñados en cambiar a sus educandos sin ser conscientes que son ellos los que deben cambiar ciertas ideas y comportamientos.

    Que los dioses te acompañen.

    Un saludo

    Comentario por J. A. Pérez — 17 junio 2007 @ 11:33 pm | Responder

  10. Quisiera saber una cosa: las votaciones en los claustros se rigen por la Ley de Procedimiento Administrativo según creo, pero…. ¿deben ser secretas? porque la cosa cambia mucho cuando es a mano alzada y “nadie” quiere ponerse en contra del equipo directivo. Gracias.

    Comentario por Alfonso — 16 marzo 2009 @ 11:03 pm | Responder


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