Cosas de la vida

25 marzo 2007

Nuestro deber legal y moral es educar a tod@s

Filed under: General — Montse @ 4:33 pm

Hace algún tiempo, Juanjo Muñoz autor del blog Efervescente2H, escribió el post titulado «¿Excluir para incluir?«. He decidido reproducirlo tal cual porque me parece excelente. Dice así:

No sé si sucederá en muchos institutos, pero por las noticias que me llegan me da la sensación de que se está convirtiendo en una práctica cada vez más habitual. Se trata excluir a los alumnos del centro con el pretexto de incluirlos después, tras un supuesto exorcismo de su antisociabilidad, que se produce, por arte de magia, fuera del contexto escolar. (Ojo: no hablo de mi instituto). Tiene las siguientes variables:

1. El alumno llega tarde a primera hora. Solución: que se vaya a su casa, o a dónde le parezca, si no trae la correspondiente autorización de sus tutores legales o directamente viene con ellos. Al parecer la puntualidad está por encima de los valores que podíamos haberle transmitido durante toda la mañana.

2. El alumno llega tarde a una clase aunque estaba en el instituto. Solución: no puede entrar, debe ir al aula para los excluidos, a la cafetería o pasear por el edificio del instituto o su patio. La puntualidad, nuevamente, aparece como el valor supremo, la llave de la Ética, si no es puntual es imposible enseñarle nada.

3. El alumno se comporta inadecuadamente durante una clase. Solución: expulsarlo de esa clase a cualquier recinto habilitado para los expulsados y bautizar eufemísticamente ese recinto de mil maneras. Rellenar un parte de amonestación y fuera: la sentencia está dictada. Ha molestado a sus compañeros es la gran excusa (pero lo volverá a hacer mientras no le permitamos seguir relacionándose con ellos).

4. El alumno reitera su mal comportamiento. Solución: Jefatura de Estudios o Dirección lo expulsa a su casa (o al menos fuera del centro) previo aviso a sus tutores legales. Toda una marca de “antecedentes penales”. ¿Cuántas veces habéis oído “hasta que no venga su madre o padre no vuelve a entrar en mi clase”?

5. El alumno que regresa de una expulsión vuelve a imcumplir tal o cual norma. Solución: la Comisión de Convivencia (otro eufemismo la mayoría de las veces) sentencia como Tribunal Supremo, porque además, en ella están representados distintos sectores de la comunidad educativa, y eso parece justificarlo todo. La sanción más habitual: expulsión de duración variable, exclusión por tanto, temporal, de su derecho a la educación.

O nos estamos volviendo todos locos o esta generalización de la exclusión temporal no tiene sentido. Si tan interesante creemos que puede resultar la educación para nuestros alumnos, si tanto creemos que les podemos aportar nosotros y sus compañeros… ¿A cuento de qué buscamos cualquier excusa para quitarlos de enmedio, para excluirlos? Y no me vale la idea de que impiden nada. Pretender que excluirlos es la mejor forma de poder incluirlos más tarde, pasados por el tamiz del arrepentimiento temeroso, es como creer que la mejor manera de aprender a conducir es saber hacerlo antes de ir a la autoescuela: que venga enseñado de casa, que aquí hay unos mínimos. La historia de la ciencia, de la música, de la humanidad, en definitiva, está llena de excluidos en los institutos que se incluyeron por su cuenta, sin contar con la ayuda de la escuela. ¿Cuánta delincuencia hemos creado o no hemos ayudado a evitar a base de excluirlos a las primeras o segundas o terceras de cambio? ¿Somos los únicos inclusores? ¿He leído demasiado de Foucault? Insisto: no hablo de mi centro.

Estoy totalmente de acuerdo con lo que expresa Juanjo y me pregunto si l@s profesores y profesoras queremos realmente que nuestr@s alumn@s progresen, alcancen los objetivos que nos hemos propuesto, mejoren… o queremos quitarnos problemas, hacer lo cómodo y seguir manteniendo el orden establecido que es quizá el que nos beneficia.

Yo creo que l@s profesores y profesoras tenemos la obligación legal y moral de educar a tod@s, pero para eso hay que creerse que la educación es la mejor forma de mejorar el mundo, y para esto último hay que creerse que un mundo es mejor cuanto más favorezca la igualdad de oportunidades (no el igualitarismo, ojo; ni tampoco el igualar a todos en un mismo nivel, sino sacar lo mejor de cada alumn@).

Os dejo algunas citas que, a mi juicio, definen muy bien cuál debe ser el espíritu de un/a profesional de la enseñanza:

Los hombres han nacido los unos para los otros; edúcales o padécelos”.

(Marco Aurelio)

 

Los maestros son los profesionales de la esperanza, los cuidadores del futuro. Cualquier pesimista, escéptico, desconfiado, desesperado debería ser excluido de la profesión. El maestro ha de tener confianza en la inteligencia, en las posibilidades del ser humano, en la posibilidad de alterar el porvenir. El maestro no es pasivo, ni acomodado, ni cobarde. Ha de ser bienhumorado, inventivo, resistente, optimista. En una palabra, sabio”.

(José Antonio Marina)

 

Como individuos y como ciudadanos tenemos perfecto derecho a verlo todo … muy negro. Pero en cuanto educadores no nos queda más remedio que ser optimistas, ¡ay! Y es que la enseñanza presupone el optimismo tal como la natación exige un medio líquido para ejercitarse. Quien no quiera mojarse, debe abandonar la natación; quien sienta repugnancia ante el optimismo, que deje la enseñanza y que no pretenda pensar en qué consiste la educación. Porque educar es creer en la perfectibilidad humana, en la capacidad innata de aprender y en el deseo de saber que la anima, en que hay cosas (símbolos, técnicas, valores) que pueden ser sabidos y que merecen serlo, en que los hombres podemos mejorarnos unos a otros por medio del conocimiento. Los pesimistas pueden ser buenos domadores pero no buenos maestros”

(Fernando Savater. El valor de Educar)

En fin, a ver si las cosas empiezan a cambiar, aunque para ello mucho me temo que hace falta algo más que un mero cambio de leyes. Pues algun@s han pasado por muchos cambios de legislación educativa pero parece que dichos cambios no han pasado por ell@s. Y como en este trabajo hagamos lo que hagamos todo está bien, incluso si un@ hace una cosa y otr@ su contraria… En fin, no entiendo nada, ¿pero la característica esencial de una ley no es su universalidad? Si es igual para tod@s, como es que cada un@ hace lo que le parece… ¡Ay, que alguien me lo explique, por favor!

Un saludo, Montse.

PD: Seguimos manifestando nuestro apoyo a la permanencia del

bachillerato en el IES Antonio Domínguez Ortiz de Sevilla, si quieres

apoyar esta causa justa infórmate aquí y fimar aquí.

 

Actualización 26 de marzo:

¡CONSEGUIDO! L@s chic@s del IES Antonio Domínguez Ortiz podrán seguir cursando el bachillerato.

 

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