Cosas de la vida

25 mayo 2006

Y yo me pregunto, ¿pero cuál es nuestro objetivo como educadores?

Filed under: General — Montse @ 8:22 am

Ayer me contaba mi hermana algo que había pasado en su instituto (no digo el nombre para no herir sensibilidades). Resulta que una profesora había pillado copiando a un alumn@ y dicha profesora se planteaba qué hacer ante tal situación. No obstante, como en esta profesión gozamos de un estupendo compañerismo, la susodicha pretendía que este problema se convirtiera en un “asunto de estado” y se decidiera en la C.C.P (previa consulta a los departamentos, porque en los centros todo es muy democrático, se consulta todo, luego no se hace ni caso… pero se consulta) qué medidas tomar en casos como éste.

Pues bien, en el departamento de mi hermana, cuyos componentes tienen fama de ser muy blandos, se proponía que dicho alumn@ suspendiera dicho examen e hiciese la correspondiente recuperación. A su vez, mi hermana, planteaba que aunque ell@s planteaban esta propuesta luego no se molestaran si no la tenían en cuenta porque -como siempre- la iban a considerar muy “light”. Y es que, por lo visto, había partidari@s de suspender a dicho alumn@ para septiembre.

Ante esta situación, que muy bien podría asignarse a cualquier instituto, yo me pregunto: ¿es que nuestro objetivo como educador@s es averiguar cuál es la mejor y más contundente forma de suspender a l@s alumn@s o es poner los medios necesarios para conseguir que nuestros alumnos y alumnas consigan alcanzar los objetivos y, por tanto, aprueben? ¿Es que como profesor@s nos vale con constatar que un chico o chica ha suspendido y ya está o, si suspende, debemos seguir propiciando posibilidades de recuperación? Sinceramente, creo que hay “compañer@s” que todavía no saben cuál es nuestra función como profesionales.

No vale con decir, este chico o chica no hace nada, no se esfuerza, no estudia; sino que habrá que seguir intentando conseguir nuestro objetivo, que es que dicho chico o chica haga algo, se esfuerce, estudie… ¿Qué pensaríamos de un médico que dejara de atender a un paciente porque dicho paciente nunca cumple las recomendaciones que dicho profesional le ha dado? ¿Qué pensaríamos de un cardiólogo que dejara de atender a un enfermo coronario porque dicho enfermo no deja de fumar?

No sé si estaré equivocada, pero estoy completamente convencida de que mi objetivo como profesora no es averiguar quién aprueba y quién suspende, sino poner todos los medios que estén a mi alcance para que un alumn@ vaya progresando, vaya sacando lo mejor de sí, no limitándome a constatar los datos de donde parto sino intentando que esos datos de partida se modifiquen.

¿Será que estoy equivocada? Un saludo, Montse

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2 comentarios »

  1. Pues no estás equivocada Montse. La función del docente reside en eso mismo que defiendes: lograr que l@s alumn@s consigan aprender y que todo ello quede materializado en su título, instrumento básico e imprescindible para desenvolverse por nuestro mundo actual.

    Tengo que ordenar este comentario como sea, ya que me vienen a la cabeza todos los argumentos a la vez:

    – Ese alumno o alumna ha copiado y se le ha pillado (¿cogemos a tod@s l@s que copian?). Bien, merece una reprimenda; todo el mundo considera lógico que esa prueba está anulada (no estamos diciendo que se le apruebe). Ahora bien, ¿también la siguiente? ¿directamente a septiembre? ¡Para que aprenda! dirán muchos. En todo caso, actuando así, aprenderá a copiar sin ser visto y luego, ¡que te den! Ya hemos visto eso muchas veces.

    – ¿No será mejor comprometer a ese alumno o alumna, compromerterl@ de manera personal y lograr que, a través de la siguiente oportunidad, pueda enmendar sus errores? Seguramente, si le damos confianza, hará su examen y no intentará defraudarnos. Las personas funcionamos mejor así y eso es algo que conoce a la perfección cualquier directivo de personal, de ventas, de recursos humanos y, sobre todo, cualquier persona que esté habilitada de forma natural para educar, sea profesor/a o no

    – ¿Por qué nos sentimos tan ofendidos cuando descubrimos que copian? Personalmente, me siento defraudado y así lo transmito. Después de hablar con el o la infortunada, volvemos a empezar y probamos a ver qué tal se da la siguiente prueba. L@s alumn@s que he cogido copiando así lo han hecho (al menos es lo que me consta; algun@ puede escapar, claro, de la misma manera que si lo mandas a septiembre con 4 libros de trabajos). Pero también se advierte en ocasiones, y es cierto que tienes que luchar con ello en tu interior, que si no aplicas un castigo ejemplar, tod@s se reirán de ti: el resto del alumnado por despistado, tus compañeros por inepto, etcétera; y contarán anécdotas inverosímiles en el instituto sobre tu habilidad para no coger a nadie copiando. En fin, inseguridades propias de otras edades que a algun@s, como veo por tu artículo, les siguen superando.

    – Y sí, sí que mi función es lograr que est@s chic@s acaben aprendiendo algo y superando sus estapas y para ello, empleo las mismas armas que tú y las mismas estrategias que tú (seguramente porque tú has contribuido de manera espectacular a despertarlas en mí como profesional) y creo que los resultados son infinitamente mejores que los de otros “duros” y “duras” a los que les copian de una manera brutal, inteligente y habilidosa.

    – En fin, el mensaje que te quería dar con esto es que

    NO ESTAMOS AQUÍ PARA FIGURAR NI PARA APARENTAR QUE SOMOS LOS MÁS SERIOS, ESTRICTOS Y JUSTOS, SINO PARA ENSEÑAR A LOS CHAVALES Y CHAVALAS A SER BUENOS, A TENER VALORES, A RESPETAR Y A ENTENDER EL MUNDO DESDE NUESTRAS DISCIPLINAS. ESTAMOS AQUÍ, EN DEFINITIVA, PARA ENSEÑAR.

    Un saludo Montse

    Comentario por Ramón Castro — 25 mayo 2006 @ 12:03 pm | Responder

  2. Monste, bajo mi pequeño punto de vista, yo pienso que lo mejor que se puede hacer es comprometerse con el alumno y confiar en él. Al principio es dificil, pero luego se da cuenta de que lo que ha hecho no esta bien y terminar por no defraudarte.
    Creo que si todos los profesores pusieran la suficiente atención las chuletas no existirían. Y si todos los profesores fueran como tu, te puedo asegurar de que los alumnos no las harían. Porque te comprometes con ellos y los tratas de tu a tu, no como profesora sino como algo mas.

    Comentario por Anonymous — 29 mayo 2006 @ 6:45 am | Responder


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