
Estimada Señora Ministra:
Me dirijo a usted porque hace un mes me quedé perpleja al ver qué uso del lenguaje se hace en un hospital público que depende de un gobierno supuestamente progresista (el partido político que gobierna en la Comunidad Autónoma a la que pertenece dicho hospital público es el PSOE). La foto de arriba es una muestra de cómo se usa el lenguaje en dicho hospital, ¿qué le parece?
Ya en su día, escribí en este blog un post que puede leer aquí, en el que manifestaba mi desacuerdo con semejante uso del lenguaje y mi indignación por el hecho de que la información de un organismo público transmita valores machistas y retrógrados. Y hoy, después de leer el post titulado La Igualdad a examen que ayer escribió en su blog, me dirijo a usted para rogarle que se informe de los hechos que describo y haga lo que esté en su mano para eliminar de los magníficos plasmas del Hospital General La Mancha Centro (y también de otros “modernos” hospitales de la región) la información sexista, machista y retrógrada que transmite valores que atentan contra la igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres.
Tras escuchar alguna de sus intervenciones y leer alguno de sus artículos, creo no equivocarme al afirmar que compartimos la convicción de que es necesario seguir luchando para conseguir un mundo mejor en el que las mujeres y los hombres tengamos iguales oportunidades. Sin embargo, a veces, una cosa es el discurso y otra son los hechos. A mi jucio, no sé qué pensará usted al respecto, permitir y fomentar el uso de un lenguaje sexista no fomenta ni garantiza la igualdad de oportunidades sino todo lo contrario.
Permítame que le diga que hechos como éste, traen consigo que muchos ciudadanos y cuidadanas que estamos convencidos/as de que sigue siendo necesario seguir luchando por la igualdad y de que tiene sentido que exista el Ministerio de Igualdad, acabemos pensando que dicho Ministerio se creó porque era políticamente correcto crearlo pero no porque hubiera convicción ética alguna para hacerlo. Así las cosas, Sra. Ministra, le ruego que actúe para que los ciudadanos y ciudadanas que seguimos pensado que la Política y la Ética pueden y deben estar emparentadas podamos seguir creyendo en ello; le ruego que actúe para que no tengamos que acabar dando la razón a aquellos ciudadanos y ciudadanas que afirman que su ministerio no se creó por convicción ética sino por rentabilidad política.
Como usted misma escribe en el post de su blog titulado Las mujeres siguen siendo el segundo sexo en la UE, cito textualmente:
Han transcurrido sesenta años desde la publicación de El segundo sexo, de Simone de Beauvoir. Una obra pionera en la que analizaba la condición de inferioridad de la mujer a lo largo de la historia, donde señalaba que las tradiciones y los prejuicios relegan a la mujer a un estatus de segunda clase. “No se nace mujer, se llega a serlo”, afirmaba la escritora. Por desgracia, la tesis de esta autora conserva toda su vigencia si analizamos la situación de la mujer en la UE.
Las opciones vitales de las mujeres europeas son más limitadas que las de los hombres. A una edad muy temprana se consolidan unos rígidos estereotipos de género que condicionan la trayectoria educativa y profesional: muy pocas mujeres consiguen acceder a los principales órganos de decisión. Ha llegado el momento de unir nuestras fuerzas para liberar a la mujer del estatus de segundo sexo.
Y hechos como el que nos ocupa, repletos de prejuicios y esteriotipos de género, no ayudan en absoluto a la lucha para liberar a la mujer del estatus de segundo sexo. Si a esto añadimos experiencias reales de la vida cotidiana como la nos comenta más abajo una alumna X de un instituto X (no doy nombres para evitar represalias), llegamos a la conclusión de que no es suficiente con legislar si después se permite que aquellos y aquellas que tienen que cumplir las leyes las incumplan impunemente y de forma constante sin que ello tenga consecuencias. Es más, no sólo es que no pase nada si un funcionario/a no cumple la Ley de Igualdad sino que a veces es precisamente ese incumplimiento constante el que acaba siendo motivo de reconocimiento y/o ascenso por parte de la Administración. ¡Paradójico!, ¿verdad?
Esto me ha recordado un pequeño altercado que tuve el año pasado con el profesor de X, en una clase nos explicó lo que era la discriminación postiva de la mujer, muy a su manera, porque él no está de acuerdo con esta iniciativa. Nos puso un ejemplo de que si, por ejemplo, un empresario tiene una prima tonta y el gobierno le da ayuda por ponerla de directiva va a preferir hacerlo antes que poner a un trabajador que se lo merece de verdad. Yo le dije que sabía perfectamente que esto no es así y que esta ley estaba recogida por la constitución. Me dijo que le llevase el artículo y así lo hice además de una explicación de lo que en realidad era la discriminación positiva de la mujer donde explicaba todo, le expliqué que se hacía porque hay campos donde la mujer no aparece casi. Pero él leyó en alto lo que quiso y volvió a hacer lo mismo que en la anterior clase, no me dejó hablar y cambió de tema. Al día siguiente mi madre habló con él pero lo que hizo fue decirle que no sabía por qué me interesaba tanto este tema que por otros no me interesaba y que tenía una actividad que entregar. Con lo cual al final mi madre me regañó y la cosa quedó ahí, en un abuso de poder que no pienso olvidar nunca. En fin me temo que me tocará encontrarme muchos profesores así y sobre todo en la universidad.
Sra. Ministra, confío en que su trabajo y el de todas las mujeres y hombres que tienen la convicción ética de que sólo puede haber un mundo justo si hay igualdad de oportunidades para todas las personas y luchan por conseguirlo, hagan que las próximas generaciones de alumnas no tengan que sentir la frustración que sintió en su día la alumna que escribió lo más arriba expuesto. Yo le manifiesto mi confianza y le pido que actúe porque los hechos son los únicos que confirman o desmienten la veracidad de los discursos.
Un saludo, Montse.


Hace poco que he caído en la cuenta de que hay muros que permanecen intactos a pesar de que luches con todas tus fuerzas para derribarlos. Además, me he dado cuenta de que toda energía invertida en dicha lucha es inversamente proporcional a tu desgaste personal y a tu sufrimiento, desgaste y sufrimiento poco prácticos y nada productivos.
Esta tarde he estado en el Hospital de Alcázar de San Juan (Complejo Hospitalario Mancha Centro) del Sescam (Servicio de Salud de Castilla- La Mancha) y me ha sorprendido muchísimo que las magníficas pantallas de plasma que tienen para informar a los y las pacientes, en lugar de para informar se utilicen para deformar. ¿Qué os parece si no que en esas magníficas pantallas de plasma nos informaran a los y las pacientes de que ante cualquier duda preguntáramos al médico o a la enfermera, o que sólo el médico o la enfermera son los que pueden proporcionarnos información veraz, o que sólo él médico o la enfermera… y siempre hablaban del MÉDICO o la ENFERMERA. ¡Lástima que las nuevas tecnologías se utilicen para fomentar la desigualdad, el sexismo y el machismo!

