Hoy es 8 de marzo, un día de reinvindicación, un día que lamentablemente sigue teniendo sentido porque todavía no hemos conseguido la igualdad real de oportunidades (en algunos países ni siquiera la igualdad legal). Por ello, digan lo que digan, es necesario seguir alzando nuestras voces para que algún día sea una realidad conseguida la igualdad de derechos para todos los seres humanos.
Como dice Miguel Ángel Santos Guerra en un artículo de su blog titulado Por la igualdad, algunos por maldad y otros por ignorancia, dirán que el 8 de marzo es un día que ya no tiene sentido (esto es una tontá, dijo una profesora de mi instituto cuando el viernes 6 de marzo mis alumnas y yo mostrábamos en el recreo unas pancartas reivindicativas e informativas sobre el 8 de marzo). Sin embargo, como muy bien argumenta Santos Guerra en el artículo antes citado, los datos hablan por sí mismos y ponen de manifiesto que el 8 de marzo como día reivindicativo sigue teniendo sentido.
Por ello, hoy quiero poner de manifiesto la necesidad de seguir mateniendo el día 8 de marzo como un día de reivindicación y de lucha por la igualdad. ¡Una tontá, vamos! Una tontá apoyada por la ONU y por muchísimos hombres y mujeres que ponen su granito de arena para que este mundo sea cada vez un poquito mejor. O acaso alguien puede poner en duda los datos objetivos que hay sobre la situación de las mujeres en el mundo: en Irán, por ejemplo, las leyes establecen que una mujer vale la mitad que un hombre; en Arabia Saudí, a día de hoy, las mujeres no tienen derecho a voto; existen países en los que el adulterio de una mujer se castiga con la lapidación, en otros se practica la ablación del clítoris… En el autodenominado “mundo desarrollado” las mujeres cobran menos que los hombres realizando los mismos trabajos, los puestos de responsabilidad siguen estando ocupados mayoritariamente por hombres y la violencia machista se cobra cada año un número de víctimas escandaloso.
Así las cosas, lo que a mí me parece una tontá es que a una profesora le parezca una tontá que haya un día para reinvidicar que todavía queda mucho por hacer. Para mí hacer algo que recuerde que hay una situación que debemos cambiar, lejos de ser una tontá, es una oportunidad para contribuir a que en el futuro haya un mundo de personas con iguales oportunidades para llegar a ser desiguales, independientemente de que sean hombres o mujeres. Y, a la vez, es una oportunidad de reconocimiento y agradecimiento a las mujeres y los hombres (menos, pero también los ha habido) que se esforzaron para que hoy muchas mujeres tengamos oportunidades que ellas y ellos soñaron.

Así que allá cada cual con lo que le parece tontá o no tontá. Por mi parte, siempre que pueda haré hincapié en que no está todo conseguido y que nosotras y nosotros podemos y debemos hacer lo que esté en nuestras manos para conseguir la igualdad o al menos ir acercándonos a ella. Y como creo que informar y concienciar es una forma de cambiar el mundo, desde que este blog existe, el 8 de marzo siempre ha sido un motivo de reflexión: Ojalá algún día no haya día de la mujer (8 de marzo de 2007 ) y 8 de marzo: Día Internacional de la Mujer (8 de marzo de 2008).
Además, como decía más arriba, este año mis alumnos/as y yo hemos realizado una actividad con motivo del día de la mujer. La cosa surgió un día en clase de Filosofía II con los chicos y chicas de 2º de bachillerato C. No sé cómo salió el tema de que el color lila es el color de la mujer y les expliqué que allá por el curso 2000/2001 mi hermana Esther y yo (ambas de Filosofía) cogimos una pieza de tela lila de la antigua tienda de mi madre, hicimos pañuelos y los repartimos entre los alumnos y alumnas del centro. Eso provocó preguntas y dio lugar a explicaciones y reflexiones. Esta actividad les resultó curiosa a los chicos y chicas de 2º de bachillerato C y en ese momento dijeron que este año teníamos que hacer algo. Miramos el calendario y vimos que el 8 de marzo caía en domingo y decidimos que lo que hiciéramos sería el viernes 6 de marzo. Yo les propuse venir todos y todas vestidos de lila, cosa que suscitaría preguntas a las que contestaríamos contando el porqué de nuestras vestimentas. Corría el mes de noviembre y la cosa quedó ahí.
Afortunadamente, en ese grupo está Dani (Trillo, el chico de la clase,…), al que parece que le gustó mucho la idea y cada cierto tiempo nos recordaba que el viernes 6 de marzo teníamos que vestirnos de lila y que él se vestiría el jueves 5 porque tenía que ir al médico. Llegó la mañana del jueves 5 y Dani nos recordó que venía vestido de lila porque quería participar en la reivindicación por la igualdad de derechos entre hombres y mujeres que mañana íbamos a hacer los/as demás de la clase. En ese momento se planteó la posibilidad de hacer algo más y les dije que podíamos hacer unas pancartas informativas y reivindicativas. Estábamos casi terminando la 5ª hora del jueves, nos animamos, hablamos con jefatura, conseguimos un rotulador y un rollo de papel continuo y quedamos a las 17:30 horas en el instituto. El primero que se apuntó fue Dani, quería quitarse el mal sabor de boca de no poder venir a clase el viernes 6. Aquí lo tenéis trabajando con Bea en la elaboración de su pancarta.

La verdad que no era una buena tarde para quedar: unos/as tenían que hacer una guía de un libro para Lengua y otras/os tenían que estudiar para un examen. Les dije que no se preocuparan, que el/la que pudiera viniera y la/el que no pudiera que no viniera, que haríamos lo que pudiéramos y al día siguiente saldríamos t0d0s/as al recreo con nuestras pancartas a reivindicar, informar y pasarlo bien. Y así fue.
Además de Dani y Bea, vinieron Alicia y Miriam; y un poco más tarde, llegaron Carla y Natalia. Y empezamos a pensar qué hacer. No disponíamos de mucho: un rotulador, papel continuo y unas tijeras. ¿Qué hacemos?, ¿cómo lo hacemos?, ¿hacemos una entre todas/os?, ¿hacemos varias por grupos? No nos salía nada que nos convenciese. Alguien preguntó ¿quién tiene un lápiz?, ¿y una goma?, ¿qué ponemos?, ¿cómo lo hacemos? Empezaron a surgir ideas y decidimos cortar varias pancartas para ir plasmando en ellas las ideas que nos iban surgiendo. A mí me preguntaban, ¿Montse qué ponemos, cómo lo ponemos, así qué te parece? Como si yo supiera más que ellas/él del asunto. Me hace gracia ver cómo confían en nosotros/as (los/as profes), incluso cuando no tienen motivos para hacerlo porque yo para las cuestiones plásticas no soy muy buena que digamos.
Íbamos decidiendo cosas y debatiendo qué nos parecía tal o cual idea. Ya teníamos más o menos claro cómo tenía que ser el tamaño del título principal, ahora había que pensar qué mensaje poner. ¿Ponemos esto? Sí, vale, eso me lo quedo yo. ¿Y yo qué pongo decía otra? Esto o aquello, no sé. Carla y yo estábamos intentando mejorar un mensaje que no nos acababa de cuadrar. Me decía: qué te parece esto, y yo contestaba: esto me encanta pero esto otro no sé, no me acaba de convencer. Entonces le preguntaba yo: y así qué te parece y me respondía: bien esta parte pero ésta no me gusta. (Carla es una alumna de 2º de ESO y me encanta que sea capaz de manifestar que algo no le gusta lo haya propuesto la profe o quien sea).
La cosa avanzaba, las ideas afloraban y entre idea e idea, aparecían las risas. De pronto dice Bea: Montse, mira, ¿qué te parece esta pancarta? La propuesta de Bea era muy interesante (mirad a la izquierda), ¡lástima que no encontráramos nada para colgarla! (ya sabéis que disponíamos de poco material para trabajar, jajaja).
Eran casi las 19:00 horas y nos quedaba casi todo por hacer. Pero llegó Azahara y como por arte de magia todo se volvió fácil. De hecho, cuando Azahara entró, todos dijeron: ahora sí que sí.
Y efectivamente, se puso a trabajar y con una facilidad pasmosa y una rapidez inusitada creó una nueva pancarta. Además, encontramos una ceras blandas (pasteles se dice en Uruguay) y eso ya fue el acabose. ¡Azahara eres nuestra ídolo pancartera!
La tarde se había convertido en fiesta, jolgorio, alegría. Las pancartas nos estaban quedando hasta bien, nos estábamos divirtiendo mucho y además estábamos merendando (nos bebimos unos zumos que tenían las profesoras Díaz Pedroche en sus taquillas) jejeje.
Cuando terminamos, alguien propuso que nos hiciéramos una foto para la posteridad, así que pusimos el dispositivo automático y el grupo quedó inmortalizado.

Una vez que todo estaba como nos lo encontramos, salimos del instituto (a tientas porque todo estaba oscuro y echando las últimas risas de la tarde). Ya en la calle, les dije: nos vemos mañana en vuestra clase al inicio del primer recreo. Como yo los viernes no tengo clase hasta después del primer recreo, fui con tiempo y esperé en la puerta a que acabara la clase que tenían.
Era ya la hora y el timbre no había tocado y empecé a oír que le decían a Noelia (la jefe de estudios y su profe de inglés) que era la hora y que habían quedado conmigo para hacer una actividad con motivo del 8 de marzo. En ese momento, llamé a la puerta y, como me llevo bien con Noelia, le dije: venga, ya está bien de inglés, que es la hora y tenemos que prepararnos para salir a reivindicar la igualdad. Noelia se unió a la fiesta y dejó que le pintaran un lazo lila. Mientras unas se pintaban y otras repartían las pancartas, me contaban emocionadas que llevaban todo lila, el reloj y los zapatos incluidos, ¡hasta el sujetador me dijo alguna! Y cuando ya estábamos todas (los chicos se rajaron), iniciamos nuestra marcha por todo el instituto.
En primer lugar, Bea y Pili con su pancarta del 8 de marzo, hacían surgir interrogantes entre el público

Después, Inma, Lourdes y Nuria daban la primera respuesta: el 8 de marzo es el día de la mujer

A continuación, Natalia y María ponían de manifiesto la razón de ser de este día y la necesidad de seguir reivindicando la igualdad a pesar de todo lo que se ha conseguido:
Desde los principios de la Historia la mujer ha sido marginada,
gracias a muchas personas esto está acabando. Sigamos trabajando en ello.

Seguidamente, Alicia, Azahara y Cortes, lanzaban el siguiente mensaje reivindicativo:
Hemos conseguido la igualdad de derechos pero no de de hechos

Y, finalmente, Miriam, Angélica y Mariu, hacían explícito cuál es el objetivo de nuestra reivindicación:
Ojalá que pronto el 8 de marzo sea el día de las personas

Nuestra marcha recorrió todo el instituto: primero un edificio, luego el patio de los bachilleratos, después el patio central, el otro edificio, jefatura de estudios, el patio trasero, el aulario…
Y en nuestro recorrido íbamos invitando a todos/as a unirse a nuestra reivindicación. Mientras tanto, Azahara pintaba lazos a todo aquél o aquella, grande 0 chico, que se dejara.
La gente se preguntaba, qué hacen, qué es esto, y de una forma u otra participaban en nuestra jornada de reinvindicación. Especialmente los más pequeños del insti que parecen estar ávidos de que alguien les proponga actividades que les saquen de la rutina.
Nuestra marcha no se detenía, queríamos llegar a todos los lugares del centro. ¡Hasta los futboleros se pararon a mirarnos!
La verdad es que era difícil que no lo hicieran porque las chicas eran convincentes, miradlas a la derecha, jajaja.
Nuestro objetivo se estaba cumpliendo, habíamos hecho surgir las preguntas y eso implicaba la necesidad de las respuestas. La necesidad de entender lo que pasa provoca el deseo de saber que tarde o temprano tiene que ser satisfecho.
Casi todos, alumnas/os y profesoras/es, se mostraban satisfechas/os al vernos y nos daban palabras de apoyo. Y, como no podía ser de otra forma, nos metimos en jefatura para hacerles partícipes de nuestra reinvidicación. Justo en ese momento pasaba por allí la presidenta del AMPA y la cogimos del brazo para se uniera a nosotras (en ese nosotras incluimos a Miguel Ángel, el jefe de estudios, le dijimos que si durante tantos siglos nosotras nos habíamos sentidos incluidas en el plural masculino que hoy él se sintiera incluido en el plural femenino).

Nuestro recorrido estaba llegando a su fin, el timbre del final del recreo ya había tocado, cuando encontramos a Patxi, uno de los profes más futboleros y él y Alberto (un alumno también futbolero) quisieron dejar en imágenes su apoyo a la causa.

Nos fuimos a clase y dos horas después, en el segundo recreo, las chicas de lila y yo rematamos nuestra actividad colgando nuestras pancartas en los pasillos de los edificios del centro. ¡Qué bien lo pasamos haciendo esta tontá!, ¿verdad chicas? Sólo faltó nuestro Dani (el chico de la clase).

Chicas de lila, gracias por vuestra ilusión, vuestro trabajo y vuestro esfuerzo. Gracias por hacerme disfrutar tanto en mi trabajo. Os dejo una canción de Jarabe de Palo que habla sobre los sueños, las tontás, como dicen algunas. Para vosotras con mucho cariño y con la esperanza de que algún día tengamos nuevos sueños porque éste de la igualdad sea ya una realidad conseguida.
El año que viene más y mejor. Están invitados todos los chicos y chicas, hombres y mujeres del Fernando de Mena que quieran participar en la reinvindicación por la igualdad. Un saludo, Montse.