
En mi centro, que es un centro en el que se habla mucho en corrillos y poco en los foros donde debe hablarse, corría el rumor desde finales del primer trimestre de que el equipo directivo actual no iba a presentarse a la reelección. Pero era sólo eso, un simple rumor, nadie informaba oficialmente de ello donde hay que hacerlo, a saber: CCP, Claustro y/o Consejo Escolar. El rumor pululaba a sus anchas sin poder confirmar oficialmente si era cierto o no.
He de confesar que a mí la noticia me parecía maravillosa. Pensar que el curso que viene los que, a mi juicio, habían permitido -cuando no propiciado- tantas situaciones abusivas y antipedagógicas no iban a formar parte del equipo directivo de mi instituto me llenaba de alegría. No obstante, no acababa de creérmelo, me parecía imposible que los que parecían creerse dueños del instituto y únicos herederos legítimos de los cargos directivos volvieran a ser peones rasos.
Por si acaso se confirmaba la noticia, cuando todavía estaba abierto el plazo de presentación de candidaturas, animé a algunos de mis compañeros a que presentaran su candidatura para ser elegidos directores del centro (yo no podía presentarme porque no cumplía uno de los requisitos de la convocatoria). Les dije que se rumoreaba que no había candidatos/as y que ellos que reunían los requisitos exigidos tenían la oportunidad de darle un rumbo nuevo al centro. Tenía claro que había que hacer todo lo posible para que el equipo directivo actual no repitiera mandato. En mi opinión, cualquier otro equipo podría hacerlo igual pero peor nunca. Sin embargo, nadie me hizo caso. Pudieron presentarse pero no quisieron.
Por fin, el pasado jueves 3 de abril en la reunión de la CCP, el Director del instituto informó de forma oficial de que no había habido ningún candidato/a para ser elegido/a director/a del centro para el próximo curso. Por lo visto, parecía un gran problema el hecho de que no hubiera ninguna persona dispuesta a asumir la responsabilidad que entraña ejercer la dirección del centro. Todos/as estaban preocupados/as por tal situación y nadie sabía cómo se iba a resolver tan grave problema. De hecho, el inspector dijo que iba a venir a reunirse con los jefes y jefas de los departamentos para hablar sobre el asunto y ver qué solución se podría tomar.

Como he dicho más arriba, en su momento, yo no presenté candidatura porque no cumplo uno de los requisitos exigidos en la convocatoria, a saber: “tener una antigüedad de al menos cinco años como funcionario de carrera en la función pública docente”. Pero como la situación era extraordinaria y aprovechando que previamente la Delegada Provincial de Educación nos había concedido una reunión con ella el lunes 7 de abril para hablar sobre los problemas que estábamos teniendo en el centro, le comunicamos por escrito lo siguiente:
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Que dado que ninguno de los profesores y profesoras que reunían los requisitos para presentarse como candidatos/as a director/a había manifestado su intención de asumir la dirección del centro (de hecho no había ninguna candidatura) y antes de que tuviera que asumir dicha función alguna persona que no tuviera interés en hacerlo, quería informarle de que yo me ofrecía voluntariamente, con ilusión y ganas de trabajar para asumir dicha responsabilidad.
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Que además cuento con profesores y profesoras del centro que están dispuestos/as a formar equipo conmigo.
La delegada nos dijo que nuestra actitud nos honraba porque había mucha gente que se quejaba mucho pero que luego no estaba dispuesta a asumir la responsabilidad; en cambio, nosotros habíamos dado un paso al frente no sólo para quejarnos de lo que nos parecía inaceptable sino también para asumir la responsabilidad de llevar el centro cambiando el rumbo del mismo.
Nuestra actitud nos honraba -nos dijeron-, luego os contaré cómo han respondido ante ella y vosotras/os juzgaréis si también les honra. De momento, sólo os diré que creo que nuestro ofrecimiento descabaló los planes de algunos/as. Y todo lo que parecía estar atado y bien atado (no nos presentamos, nombran de oficio a quien cumple los requisitos y a nosotros nos interesa y seguimos todos tan contentos) hubo que desatarlo rápidamente. De pronto lo que parecía un gran problema, la falta de un candidato o candidata, desapareció. Ya no se habló más de ello. El inspector, que iba a venir a hablar con los jefes y las jefas de departamento ya no vino. ¿Qué había pasado para que todo se paralizara?, ¿pero no era un problema que no hubiese ninguna persona voluntaria para asumir la responsabilidad? ¿o quizá el problema había empezado con nuestro ofrecimiento porque ya no sería lógico nombrar a alguien que sí cumplía los requisitos pero que no presentó su candidatura en tiempo y forma?
No sé, os seguiré contando para que vosotras/os decidáis. Un saludo, Montse
Montse:
Es interesante este asunto de la forma en que los centros educativos encuentran su dirección. Es interesante comprender como se entremezclan política, burocracia, gestión, pedagogía y democracia en estos procesos. Es incalculable el valor de tu relato personal como fuente de información al respecto de todo ello.
Seguiré atento a las incidencias de esta situación y decirte que verdaderamente te honra tu iniciativa y te diferencia de un conjunto grande de educadores.
También quiero ofrecerte mi modesta experiencia como director de mi centro. Yo me presenté también por dos motivos fundamentalmente: tenía ilusión y un proyecto por el que trabajar para todos.
Si me necesitas, aquí estoy.
Ah¡¡ Te tengo entre mis favoritos por el interés que despertó en mi dos aspectos de tu web: que usas wordpress, que quiero aprender a usarlo; y que tienes muy bien desarrollado el temario de filosofía. Hasta ahora he sido profe de Ética en 4º ESO y ahora lo dejo por la Educación para la Ciudadanía, pero seguiré recomendando tus apuntes a mi alumnos que decidan cursar Bachillerato.
Un saludo, Manuel.
comentario por Manuel J PADILLA — 19 Junio 2008 @ 11:12 am |
Gracias por dignificar lo que significa querer dirigir un instituto. Me dan asco todo lo que no sea esta actitud que has (o habéis) defendido. Lo demás es eso, asqueroso. Ojalá fueras directora. Estoy seguro de que ganarían los únicos que importan de toda esta historia: los alumnos. De los inspectores no puedo escribir lo que pienso y no es porque no sepa escribir ;)
Un abrazo, de nuevo gracias y muchísimo ánimo.
comentario por Juanjo — 20 Junio 2008 @ 6:50 pm |
[...] de los institutos se complican tremendamente. Montse nos contaba hace poco en dos entregas (I y II) el pintoresco -se me ocurren otros calificativos- procedimiento de elección de nuevo [...]
Pingback por Crónicas de la dirección de un instituto (VIII): De extraños finales « EFERVESCENTE2H — 9 Julio 2008 @ 5:49 pm |