Aprovechando casi el nombre de una de las etiquetas que usa mi amigo Andriu en su blog, publico este post como adelanto de todas esas deudas pendientes que tengo. Últimamente ando un poco líada y no he podido escribir los posts que prometí, para compensar un poco mi deuda y a modo de aperitivo para ir abriendo boca, aquí tenéis unas fotos que muestran los momentos de felicidad que viví la semana pasada: con mis alumnas y alumnos el día antes de mi cumpleaños; y con mis amigos canarios del CIO: Isabel, Ricardo y Pedro.
Era la 6ª hora del viernes 30 de octubre (un día antes de mi cumpleaños) y al entrar a clase de
Psicología de 2º de Bachillerato me encontré con lo siguiente
Como podéis imaginar, mi sorpresa fue mayúscula y así se refleja en mi cara
Me habían preparado una fiesta, con mensaje en la pizarra incluído
Y yo que creía que les iba a sorprender a ell@s porque les llevaba unos insignificantes pastelitos
para endulzarles el final de la clase porque al día siguiente era mi cumple…
Mi sorpresa quedó insignificante al lado de la suya que tenía todos los ingredientes que una puede desear:
En unas horas estaré volando a esa tierra que me fascina: Canarias. Prometo que a mi vuelta, con más tiempo y con las fotos en mi poder, escribiré un post dedicado a vosotr@s contando lo que hoy hemos vivido. No obstante, no me podía ir sin daros las gracias por todo el cariño que me dais y por lo bien que me siento entre vosotras y vosotros. Soy una persona muy afortunada y quiero dar Gracias a la Vida por concederme tantas cosas, entre ellas, tener un trabajo que me hace feliz y que me permite estar siempre rodeada de gente maravillosa: mis alumnas y alumnos.
Os deseo un buen puente, hasta la vuelta. Un abrazo, Montse
Belén es una chica valiente, espontánea y decidida que hace algún tiempo asumió el riesgo que entraña vivir siguiendo los dictados del corazón y no la dictadura de la presión social. Y hacer eso siendo aún una adolescente y viviendo en un pueblo de La Mancha no es nada fácil. Desde aquí quiero hacerle llegar mi admiración y mi reconocimiento por haber apostado por la Felicidad.
Belén y yo nos conocimos el curso pasado y desde aquellos primeros días hasta hoy nuestra relación ha evolucionado muchísimo. No fue fácil el comienzo de nuestra relación alumna-profesora, ella llegó al instituto llena de prejuicios e ideas preconcebidas que sólo el día a día ha hecho posible echar por tierra. He de reconocer que en alguna ocasión ciertas actitudes suyas casi consiguen desespararme, pero intenté armarme de paciencia y no desesperarme. Mi objetivo era hacerle ver que las apariencias engañan y que las cosas no son siempre como te han dicho que eran. Y, poco a poco, empezamos a conocernos, dejamos al lado los prejuicios, nos olvidamos de las cosas que nos separan e hicimos hincapié en las cosas que nos unen y en las que ambas podíamos ofrecernos para enriquecernos. Y, a día de hoy, creo que no me equivoco si afirmo que Belén y yo, yo y Belén nos apreciamos y nos alegramos de compartir parte de nuestras vidas.
Además de valiente y decidida, Belén es divertida, inquieta, campechana y noble. Una cosa que me hace mucha gracia de ella es que siempre intenta enrollarme para ver si perdemos clase, ella se cree que no me doy cuenta pero lo que no sabe es que yo le doy cancha sólo cuando a mí me apetece, no se da cuenta de que una ha sido cocinera antes que fraile, jajaja.
Os dejo con las memorias de esta valiente adolescente:
A mis 65 años de edad podría relataros mil historias, pero os voy a contar lo que para mí ha sido realmente importante en esta vida.
Nací un 12 de Junio de 1992 en Madrid y hasta los 6 años prácticamente me criaron mis abuelos maternos. No me puedo quejar por la familia que me ha tocado ya que estoy muy orgullosa de ella (con mi madre a veces tenía algún que otro roce).
Lo poco que recuerdo de mi infancia es que siempre me terminaba saliendo con la mía y conseguía todo lo que quería.
Desde los 15 años hasta los 18, mi vida fue un cambio continuo. A los 16 empecé una relación con la que hoy por hoy es mi mujer y realmente es lo más bonito que me ha pasado en la vida.
Al terminar 2º de bachillerato y realizar la selectividad empecé la carrera que me gustaba desde pequeña: INEF. La hice en Toledo y durante los cinco años de carrera (repetí uno) viví allí en un piso con mi novia.
Nada más terminar la carrera me puse a trabajar en un instituto dando clases a chicos y chicas de secundaria y al mismo tiempo me saqué el curso de entrenadora de fútbol.
Hasta después de 3 años de empezar a trabajar no tuve una plaza fija, pero pasados esos años me la conseguí. A partir de entonces, por la mañana daba clase en un instituto y por la tarde, tres días a la semana, entrenaba a un equipo de fútbol femenino.
Pasaron los años y terminé casándome con mi pareja; fue uno de los momentos más bonitos de mi vida y que jamás olvidaré. Al año de casarme, por inseminación, tuvimos a un niño precioso al que llamamos Hugo y otro año después a una niña a la que llamamos Irene.
Los años pasaban y yo seguía siendo feliz. Tenía un trabajo fijo, la persona que amaba y la parejita de hijos. ¿Qué más podía pedir? La respuesta es nada, ya que tenía todo lo que había soñado.
Belén
Belén sigue siendo tan valiente, alegre y decidida pero no escondas bajo esa falsa fachada de “dureza” y “pasotismo” toda la sensibilidad que llevas dentro. Muestra tus sentimientos sin avergonzarte de ellos y endulza el trato y los modales con la gente que más quieres. A veces, a las personas que más queremos es a las que peor tratamos y eso quizá se debe a que nos sentimos ridículos cuando expresamos lo que sentimos porque nadie nos ha enseñado a expresarlo. Ojalá que este año las clases de Psicología nos sirvan a todos para aprender a vivir nuestras emociones y sentimientos.
Belén, al pensar en qué canción iba a dedicarte a ti, me han venido dos a la cabeza: una de Alaska que se titula “A quién le importa” y otra de Mecano cuyo título es “Mujer contra mujer”, aquí tienes las dos para ti con mi afecto y admiración.
Hoy, por fin, le ha tocado el turno a Mar y antes de empezar quiero pedirle disculpas por el retraso. Sé que ha tenido que esperar más de lo que ella deseaba pero me ha sido imposible hacerlo antes, ha sido una semana muy atareada y, además, últimamente mi vida ha consistido más en sentir que en pensar. Y no sé si esto le pasará a más gente pero a mí me pasa que el ritmo de la cabeza es inversamente proporcional al ritmo del corazón, mi cabeza se ralentiza cuando mi corazón acelera. Y como estoy en una época donde la carrera la gana el corazón, mi cabeza no responde a mis ganas de escribir. De ahí que mis memorias estén aparcadas y que este post haya tardado más de la cuenta, he intentado escribirlo en más de tres ocasiones y no lo he conseguido. Pero ya está aquí, para ti Mar con todo mi cariño.
Mar es la gemela de Beatriz, circunstancia que creo que ha sido muy significativa en su vida, de hecho ella siempre habla de “mi otra mitad”. A ambas las conozco hace apenas un mes y todavía no consigo distinguirlas físicamente, menos mal que a nivel emocional ya he encontrado muchas diferencias. Y es que, por muy gemelos/as que seamos, cada persona es única e irrepetible.
Hasta ahora, lo que más me ha sorprendido de Mar ha sido su constante participación, sus ganas infinitas de colaborar y su predisposición a integrarse. Es la primera vez que le doy clase, frente a otros chicos y chicas de ese grupo a los que he dado clase anteriormente y, sin embargo, Mar se ha abierto a mí y al grupo como si fuera de las más veteranas, cosa que le agradezco enormemente porque esa predisposición facilita muchísimo el buen funcionamiento de las clases. Mar sigue así, muchas veces no es importante la cantidad del tiempo compartido sino la calidad del mismo y creo contigo será facilísimo recuperar el tiempo compartido que otros compañeros y compañeras tuyas te sacan de ventaja.
Mar, ¿sabes una cosa? Eres una alumna estupenda, una de esas alumnas que cualquier profesor desea tene. Tu presencia en clase me transmite interés por la materia, entusiasmo y ganas de aprender. Además, es muy gratificante percibir a través de tus gestos cómo disfrutas en clase; ¡no sabes lo que eso significa para una profesora, GRACIAS!
Bueno, aquí tenéis las memorias de Mar (gemela):
Querida Montse:
Después de tanto tiempo, he decidido contarte algunas cosas de mi vida que no conoces.
Nací en Socuéllamos, un pueblecito encantador de Ciudad Real que siempre me ha gustado. Como seguro recuerdas, no vine sola a este mundo, siempre tuve ese alma gemela con la que recorrí mundo, compartí momentos, recuerdos, etc., y nunca me dejó sola. Pero no éramos sólo dos, teníamos otra hermana mayor a la que también queríamos y apreciábamos mucho.
Debido a que éramos dos y éramos unos trastos, mi madre nos llevó a la guardería con dos años. Prácticamente nos criaron mi tía y mi abuela, a las que quiero con locura. De la guardería pasamos a primaria con los mismos compañeros. Algunos compañeros nos tenían un poco abandonadas, nunca entendí por qué; quizá era porque éramos dos o porque todos éramos demasiado pequeños. Cuando entramos en primaria y crecimos un poco más, todas esas diferencias desaparecieron. Fue una época especial ya que empezábamos a crecer y a conocer mundo.
Más tarde llegó la ESO, fue una de mis mejores etapas escolares, ya que conocí a mis verdaderas amigas, esas amigas que siempre me han acompañado y apoyado y a las que tanto quiero. Siempre, eso sí, con mi alma gemela y mi otra trilliza; siempre todas juntas. En esta época, mi hermana mayor ejerció un papel muy importante, ya que nos aconsejaba y nos ayudaba a resolver nuestras dudas, que no eran pocas, ¡había que conocer mundo!
Después empecé bachillerato, una etapa difícil aunque reconfortante finalmente, ya que me ayudó a aprobar la PAEG (Prueba de Acceso a los Estudios de Grado). Hice un viaje a Inglaterra con mi hermanita, un viaje que me sirvió para conocer mundo y aprender otras culturas. Fue un viaje muy interesante y motivador en el que conocí a mucha gente. En esta época, hubo un hecho que me marcó para siempre: la muerte de mi abuela, esa abuela que me crió, a la que tanto quiero y a la que tanto debo.
Siempre fui buena estudiante, un poquito vaga, pero buena estudiante. Finalmente, conseguí estudiar Enfermería en Albacete. Y es que siempre me ha gustado ayudar a la gente que lo necesita, ya sabes eso que dicen de que con unos cuantos granos de arena se construye una gran montaña. Y ahí lo conocí a él. Desde la primera vez que lo vi supe que era el amor de mi vida. En mi adolescencia conocí varios chicos pero no llegaron muy lejos. Él también estudiaba en Albacete, donde nos conocimos y estuvimos viviendo juntos durante nuestros años universitarios. Cuando terminé mi carrera me fui de Erasmus a Irlanda, esta vez sola. Fue una experiencia inolvidable.
Cuando regresé a España, conseguí plaza en el Hospital General de Albacete y allí hice las prácticas. Estuve dos años más hasta que conseguí el traslado al Hospital General “Mancha Centro” de Alcázar de San Juan. Entonces nos compramos una casa en Socuéllamos, mi pueblo natal y nos casamos.
Al año de casarnos tuvimos mellizos, Elena y Alejandro, y cuatro años más tarde nació Carla. Mi madre me ayudó mucho con los niños, si no hubiese sido por ella no hubiese podido seguir trabajando. Después de doce años en el Hospital de Alcázar de San Juan, me nombraron directora de enfermería, y ahí seguí hasta mi jubilación.
Actualmente, tengo siete nietos, cuatro niños y tres niñas, a los que adoro y quiero con locura. Además, nunca perdí el contacto con mis amigas y todavía hoy seguimos viéndonos.
Hace cinco años, la vida me dio un golpe muy duro: murieron mis padres casi al mismo tiempo. Ahí es cuando te das cuenta de quién es quien está contigo y te ha acompañado siempre y en todo momento. Te das cuenta de las personas a las que quieres y de que hay que disfrutar de ellas al máximo, y yo tengo muchas personas a mi alrededor que me quieren y a las que quiero.
Nunca he sido ambiciosa, siempre he sido conformista. Creo que nunca me arrepentiré de haber elegido a quien elegí para que pasara la vida junto a mí, ya que he sido muy feliz. La vida es corta y debes aprender a disfrutar de las buenas oportunidades que te brinda. Creo que eso lo aprendí a tiempo y, por eso, no he desaprovechado las oportunidades de mi vida. Y, a mis 72 años estoy orgullosa de todo lo que he conseguido y de lo que soy.
Mar (gemela)
Mar, para ti va esta canción sobre la amistad, he elegido esta canción porque otra de las cosas que he podido descubrir en ti es lo importante que en tu vida es la amistad. De hecho, antes de que fueras mi alumna, yo te conocía de cuando ibas a 4º de ESO, entonces yo daba clase de Ética a algunas de tus amigas y al pararme con ellas en la calle nos presentaron y me explicaron que tú ibas también a 4º de ESO pero que estabas en el centro concertado “Virgen de Loreto”, ¿te acuerdas? Yo lo recuerdo perfectamente porque no es fácil olvidar esos penetrantes ojos azules y esa inmensa y dulce sonrisa que te caracteriza. Deseo que te guste.
Hoy, por fin, podremos disfrutar con Bárbara y sus memorias. Las personas que tenemos la suerte de conocerla sabemos que Bárbara es una chica reivindicativa, segura y con ideas propias. Una mujer decidida que no soporta la injusticia y que eleva su protesta cada vez que algo no es como ella cree que debería ser.
Bárbara es una chica reflexiva, profunda, idealista, utópica, y humana dispuesta a poner su granito de arena para que la separación que hay entre el mundo que hay y el mundo que debería haber sea cada vez menor. Y, como no podría ser de otra manera, Bárbara es una feminista convencida, que actúa para que dicho proyecto ético (el Feminismo que no es hembrismo ni machismo) sea pronto una realidad conseguida. He de reconocer que en más de una ocasión me ha hecho esbozar una sonrisa cuando en un examen me ha tachado alguna palabra que ella consideraba sexista o en algún debate me ha reprochado alguna opinión que ella consideraba machista. Y eso que a mí algun@s me tachan de feminista radical, pues que se preparen que algunas vienen con más fuerza, ¡me encanta!
Sin embargo, a pesar de su seguridad, Bárbara es una chica tímida que necesita sentirse y saberse querida. Si no la conoces puede parecerte seria, pero esa seriedad no es más que su forma de demandar afecto, además de un caparazón protector que ella utiliza para protegerse de su timidez. Sólo las personas que se atrevan a mirar más allá de las apariencias podrán descubrir a la verdadera Bárbara, el resto vivirá autocomplaciéndose en su mundo de prejuicios y se perderá la oportunidad de compartir la vida con esta interesante mujer.
Como todo el mundo, Bárbara puede mejorar algunas cosas pero de eso hablamos en privado y también en nuestras clases de Psicología (¡anda que no estamos disfrutando!). No obstante, voy a tomarme la licencia de adelantarte algo: rebaja tu nivel de autoexigencia, ello te permitirá disfrutar más de las cosas pequeñas de la vida y aumentar tu nivel de tolerancia para contigo misma y para con las demás personas y, ambas cosas, aumentará el nivel de felicidad tuyo y el de los/as que te rodean. Querida Bárbara, a veces las imperfecciones también son digan de ser amadas así que permítete no ser perfecta.
Las memorias de Bárbara rezan así:
Mi historia no es fácil de contar, quiero ser breve pero a la vez contarlo todo. Para ello empezaré advirtiendo que lo verdaderamente interesante comienza cuando terminó el instituto, es decir, a partir de 2º Bachillerato.
Antes de esto hubo bastantes acontecimientos relevantes, como mi viaje a Liverpool, Mallorca…
También durante este tiempo conocí a mis mejores amigas, que aunque nos separamos, siempre estuvieron ahí. De mis amigos, también podría hablar pero… ocuparían demasiadas líneas.
Con respecto a mi familia, podría decir que éramos muchos y con quienes mejor me llevaba era con mis hermanos pequeños.
Pues bien, tras aprobar la PAEG (Prueba de Acceso a los Estudios de Grado) me fui a estudiar Periodismo y Políticas a la Universidad Autónoma de Madrid, ya que allí vivía la familia de mi madre. Durante los últimos años de carrera hice prácticas como becaria en periódicos y en pequeñas televisiones.
Antes de esto trabajé en tiendas para ganar algo de dinero.
Solía ir al pueblo algunos fines de semana, principalmente para ver a mis amig@s y al … republicano :), pero también a los renacuajos de mis hermanos, que crecían por momentos.
En las navidades del primer año de carrera el republicano y yo cortamos, lo típico: la distancia y esas cosas.
Una vez que terminé la carrera me puse a trabajar en un periódico. No era exactamente lo que quería pero tenía un apartado para mí sola titulado LA VIDA, en el que escribía sobre todos los temas. Aparte de trabajar como colaboradora en distintas ONGs.
Más tarde, con 30 años, conseguí introducirme en programas similares a “Callejeros” o “Madrileños por el mundo”.
En una de las reuniones, que solíamos hacer, para revisar los gastos o concretar las tomas, le ví; sabía que era él, pero no le dije nada para comprobar si él también se acordaba de mí. De repente, tras sentarse, me miró y sonrió. Le devolví la sonrisa sin saber por qué.
Después de la reunión nos presentaron como si nada, fuimos a comer y casualmente nos sentamos juntos y al hablar me hacía preguntas muy concretas, como para asegurarse de que era yo. Cuando hizo una de ellas, le abracé y no hubo nada más que decir.
Desde entonces estamos juntos, no nos llegamos a casar nunca, pero eso no impidió que adoptáramos una niña china a la que llamamos Irene.
Durante este tiempo nos afiliamos a un partido que consiguió ganar las elecciones y yo pasé a ser Ministra de Igualdad.
Conseguí muchos cambios de los que ya habéis oído hablar por lo que no hace falta que los describa, quizá en otra ocasión, pero de momento esto es todo lo que puedo contarles.
Bárbara
Bárbara, sabes que te aprecio un montón pero como sé que necesitas que te lo diga, aprovecho esta ventana para decirte públicamente que es un placer ser tu profesora, que eres una persona extraordinaria, que me maravilla que seas capaz de plantearte tantas cosas siendo tan joven y teniendo la situación privilegiada que tienes y que quiero que este año lo disfrutemos al máximo porque es el último que podremos compartir en el instituto (y ya van tres con éste).
Para ti la canción “Sólo le pido a Dios”, entendiendo por Dios lo que cada cual quiera: el Dios de los creyentes, la razón de los ateos, la buena voluntad, el sentido común o lo que sea. Creo que es una canción que resume muy bien muchos de tus ideales.
Si tuviera que elegir una palabra para definir a Claudiu, sin duda, la palabra elegida sería AMABILIDAD, éles la amabilidad personificada. Es un chico educado y atento que con su inmensa y dulce sonrisa trata siempre de hacerte la vida agradable.
Cuando no lo conoces, lo que más destaca en él es su belleza física; pero cuando lo conoces, lo más destacable en él empiezan a ser otra cualidades más humanas que lo hacen aún más bello.
Y si tienes la suerte de que te abra su corazón como ha hecho con nosotros y nosotras al contarnos sus memorias, entonces descubres que además de bello, atento, educado y dulce es sensible, tierno y romántico. ¿Se puede pedir más a un compañero de clase? Sí, que además sea humilde y Claudiu lo es, el pobre se rumoriza cada vez que alguna de nosotras le verbaliza alguna de las cosas buenas descritas. ¡Qué paciencia tiene!, especialmente conmigo, que aprovechándome de la diferencia de edad y de posición, muchas veces le gasto bromas que acaban poniéndole colorado (aunque en el fondo, le gusta un poco, ¡eh!). Vamos, sin más dilación, con las memorias de Claudiu que dicen así:
“…
Miles de recuerdos pasan ahora por mi mente,
Pensando en el pasado con el alma sonriente.
Echo de menos tantos lugares y momentos,
Tantas personas y dulces sentimientos
…
Triste, vivo herido
Vivo en el pasado y en un futuro querido…”
Esta tarde preciosa y los versos de esta hoja antigua que he encontrado entre unas fotos aún más antiguas me han llenado el cerebro de recuerdos. Una sensación extraña de compartirlos me hace llamar a mis dos nietos:
- ¡Ana!, ¡Alex!, ¡venid quiero contaros algo!
Y les veo caminar hacia mí, mirándome con ojos pensativos y llenos de alegría. Se sientan a mi lado en el banco, les sonrío y les digo:
Esta es la aventura de un simple hombre que aprendió a vivir y vivió para ser feliz. Cuando llegó a este mundo llegó llorando pero haciendo feliz a su madre. Él no sabía lo que significaba ser feliz o hacer feliz a alguien y, aún así, su madre era feliz gracias a él.
Hasta los 13 años, los mejores momentos de su vida fueron: tener un hermano, aprender a contar hasta diez por sí solo, ver a la vecina de al lado de vez en cuando, conocer a Papá Noel, recibir sobresalientes en el instituto, el primer pico, tener el primer album de su intérprete favorito, ir a casa de sus abuelos para leer cuentos de los hermanos Grimm, el primer gol marcado desde medio campo…
- Abuelo, ¿tú has conocido alguna vez a Papá Noel? – me interrumpe Ana.
- Sí, fue cuando tenía más o menos vuestra edad.
- Y ¿qué te dijo? – me preguntan los dos.
- Pues yo le pedí una bici y me dijo que me la regalaba sólo si la compartía con mi hermano. Entonces le dije que le regalara otra a mi hermano. Y me dijo que traería otra si compartía la mía durante un año con mi hermano. Me dio un beso en la frente, hicimos el trato y al día siguiente ya teníamos la bici tan deseada.
Viéndoles las caras ilusionadas, les prometí que llamaría a Papa Noel para las próximas Navidades y ellos me abrazaron felices.
- Yo voy a marcar muchos, muchos goles desde medio campo – salta Alex y corre a por un balón de fútbol.
- Abuelo, ¿qué es un pico? – sorprendido le digo a Ana: si estudias y sacas muchos sobresalientes tu madre te dará muchos picos.
- Me voy a estudiar ahora mismo- dice ella-, me abraza y se va.
Y ahí me quedo yo con ganas de contar más cosas pero consciente de que las cosas que podría contar son limitadas debido a sus edades de 8 y 10 añitos, así que decido escribirles una carta para que ellos la lean cuando crezcan un poco.
Queridos Nietos:
Hoy cumplo 70 años y durante todos estos años fui el hombre que aprendió a vivir y vivió para ser feliz.
Ya sabéis muchas cosas sobre mi infancia por todo lo que os contaba cuando érais unos niños, así que doy un paso adelante y os cuento que después de conocer a Papa Noel y después de sentir el primer pico, llegó también el misterioso beso.
Con 14 años parecía que no tenía de qué preocuparme. Tenía una familia maravillosa y muy unida que me quería y a la que yo quería. Poco después, mi padre decidió irse a España y tras 3 meses mi madre se fue también y se quedó con mi padre. Se sacrificaron para que mi hermano y yo tuviéramos un futuro digno. Yo eso no lo entendí muy bien pero seguí adelante, cuidando de mi hermano, haciéndome amigos e intentando sobrevivir. No tener a los padres cerca fue un golpe realmente fuerte. Hasta los 17 años pasé por momentos difíciles e incidentes de los que hasta entonces estuve más protegido o simplemente desconocía sus efectos. En esta etapa los momentos más felices fueron los ochos y nueves de marzo de cada año, porque el día 8 es el día de la madre y hablaba horas con mi madre por teléfono y el día 9 porque es mi cumpleaños; los días 15 de diciembre porque era el cumpleaños de mi hermano, al que siempre he querido mucho e intenté educar y enseñarle lo mejor de mí; ser “mister instituto”, lo que me dio mucha confianza; ser presentador en varios concursos y eventos; ganar el campeonato regional de fútbol y las vacaciones a España de cada verano.
En una de las vacaciones mi hermano decidió quedarse cerca de nuestros padres y al año siguiente yo también decidí estar con mi familia y empezar una nueva forma de vida. Esto también fue un golpe porque dejé atrás una abuela a la que quería mucho, muchos amigos, una novia… en fin, mi hogar.
Para de escribir la carta y leo otra vez los versos de la hoja que encontré para sentir de nuevo lo que sentía a los 17 años. Sonrío y sigo…
Al conocer mi nuevo hogar no tuve muchos problemas en acomodarme porque era una persona optimista y sociable. Pero aún así, no entendía por qué algunas personas se comportaban mal conmigo sólo por ser de otra nacionalidad. De todas formas, eso no me afectó mucho porque contaba con el apoyo de mi comprensiva familia y seguía con mis sueños.
Poco a poco empezaron a cambiar mis prioridades y, más que nada, quise ganar dinero. Dejé los estudios y empecé a trabajar, pero me arrepentí y volví a estudiar. Tenía las cosas más claras, así que pasé los dos años de bachillerato. En esos dos años hice amigos entre los alumnos y los profesores e intenté ser un buen amigo para ellos. Después elegí estudiar magisterio en Alicante. En la universidad me sacrifiqué y estudié mucho para lograr ser profesor de inglés en Alicante. Era feliz, pero me faltaba algo…
Un día de noviembre, paseando por la playa vacía la vi. Llevaba un vestido verde y tenía en las manos un libro amarillo. Me acerqué y cuando me miró me enamoré. Ella es vuestra abuela, con la que tuve 4 hijos: Linda, Carlos, Vicenzo y Carmen. Ella era periodista y viajaba mucho pero eso no importó porque la quería mucho, cuando estaba lejos la echaba de menos y cuando volvía a casa aprovechábamos cada momento.
Todos estos años me dediqué a enseñar a muchas generaciones de alumnos, a educar a nuestros hijos y a querer a vuestra abuela. Aprendí a vivir haciendo felices a otros y viví para ser feliz.
Vuestro querido abuelo que os quiere mucho.
Claudiu, gracias por abrinos tu corazón, por compartir con nosotros tu vida y por darnos un ejemplo de optimismo vital. Tenerte con nosotros hace que el mundo sea más amable, más humano, menos raro y por eso te mereces lo mejor. Para tí va esta canción con todo mi cariño y admiración por tu fortaleza vital.
Soy consciente de que tengo que terminar mis memorias pero como últimamente ando un poco atareada y, además, no encuentro la inspiración necesaria para ponerme a terminarlas, he decidido aparcar dicha tarea un tiempo. Mientras llega ese tiempo, voy a ir publicando vuestras memorias, sólo la de quienes me habéis dado permiso, así que tranquilos/as.
Como Sandra H. fue la primera valiente que se atrevió a darme permiso para publicar sus memorias, empezaremos por ella. He de decir que sus memorias me han sorpredido gratamente. Sandra H. es una chica muy prudente que casi siempre elige como forma de participación la escucha. Y gracias a sus memorias, he descubierto en ella una sana rebeldía y unas ganas de cambiar el mundo que no suponía. La viñeta de la izquierda va dedicada a ella con mucho cariño, tratando de resumir esa necesidad de acabar con tópicos, de eliminar prejuicios y de cambiar costumbres que hay detrás de sus memorias.
Sandra H., éste es el tercer año que compartirmos clases y gracias al juego “Mis Memorias” he descubierto cosas de ti que ni imaginaba y que me han descubierto, además de a una Sandra estudiosa, responsable y educada que ya sabía que existía, a una Sandra rebelde, con ideas propias y con decisión. Me encanta haber descubierto esa parte de Sandra H. que no conocía y que me resulta muy interesante. Las memorias de Sandra H. dicen así:
Llevábamos sin vernos décadas, y es que nuestras vidas se cruzaron cuando sólo éramos unas crías y desde entonces no volvimos a vernos. Sonia y yo nos conocimos en unas vacaciones en la playa y sólo nos veíamos para jugar. Cuando acabó el verano no nos volvimos a ver. Y quién nos iba a decir que más de 60 años después nos volveríamos a encontrar en aquella cafetaría de Socuéllamos. Nos pusimos a hablar de cómo nos había ido la vida un buen rato, primero me contó ella su vida y luego comencé yo.
Le conté que yo había crecido en Socuéllamos, le dije lo bien que se vivía en Socuéllamos y la abundante tranquilidad que hay allí. Y es que para mí es el mejor lugar del mundo para crecer por sus tradiciones y por su buena gente.
Pero en cuento crecías un poco y lo que te apetecía era pasar un fin de semana de fiesta, podía llegar a ser el pueblo más aburrido. Por eso había veces que mis amigas del alma y yo nos escapábamos a los pueblos de alrededor. Y es que con mis amigas he pasado los mejores momentos de mi vida porque son como mis hermanas, ellas siempre han estado ahí. Recuerdo aquellas interminables conversaciones o los días en los que el plan era no hacer nada o las discusiones por cualquier tontería.
Porque cuando pasas tan malos momentos como la muerte de nuestros padres, te das cuenta de quiénes verdaderamente son tus mejores amigas.
Sonia me dijo que ella sentía mucho no formar parte de ese grupo de amigas inseparables porque ella jamás tuvo algo parecido. Después ella me preguntó por mi familia. Yo le conté que la relación con mi familia había sido bastante normal, como todo en mi vida, aunque siempre he echado de menos más confianza por parte de mis padres. Porque yo nunca pude contarles las cosas que algunas de mis amigas les contaban a sus padres, sobre todo a mi padre que siempre fue mucho más serio y más exigente. Además, siempre choqué con él, no sé si porque somos muy diferentes o muy iguales.
Y en cuanto a mi vida amorosa, pues también de lo más normalita. De joven tienes unos cuantos amigos o más que amigos, unos que van a lo que van, cosa que nunca me molestó siempre y cuando fuese de mutuo acuerdo, los que sí me molestaban bastante eran aquellos chicos que te iban dando ilusiones para luego ni acordarse de ti. Y cuando me dio por asentar mi vida amorosa fue cuando conocí a un chico, amigo de un amigo, con el que tenía muchas cosas en común y al cabo de unos años nos fuimos a vivir juntos, sin boda ni formalidades, nunca me han gustado. Años más tarde, cuando a mi pareja le dieron ganas de tener niños, como yo no quería, tras varios intentos por arreglar lo nuestro, lo dejamos. Y ahí estaba yo, soltera otra vez, y es que disfruté la soltería lo máximo que pude hasta hoy.
Y en cuanto a mi vida profesional, siempre tuve muchas dudas, aún así me esforcé y estudié Biología especializándome en sanidad. Así fue como años más tarde conseguí un trabajo fijo en un banco de sangre que se encontraba en Madrid, donde siempre quise vivir por el ritmo de vida que lleva la gente, y ahora he decidido pasar los últimos días de mi vida en Socuéllamos.
Sandra, Gracias por compartir con todos nosotros y nosotras tus expectativas vitales y reivindicar la posibilidad de vivir en un mundo en el que no estemos uniformados.
Ojalá que el paso de los años no sirva sólo para hacernos más viejos sino también para hacernos más humanos, más tolerantes y más autónomos.
Ojalá que en el futuro cada cual pueda elegir su modelo de felicidad sin presiones ni prejuicios.
Ojalá que para entonces una chica de tu edad no tenga ya que distinguir entre chicos y chicas en el caso de las relaciones amorosas porque para entonces la educación dejó de ser machista y retrógrada.
Ojalá que cuando llegues a vieja, el entorno no sirva para ahogar el desarrollo de una persona sino como plataforma de seguridad permanente.
Sandra, muchas gracias por tu generosidad y por tu valentía al ser la primera. Claudio y Bárbara también se han animado, a ver si cunde vuestro ejemplo.
Mis memorias es el título del primer trabajo que he propuesto a mis alumnos y alumnas de Psicología. Es una actividad que aprendí hace algunos años en una reunión de tutores y que, adaptándola a nuestros intereses y circunstancias, a veces propongo en mis clases. La actividad consiste en imaginar que cumplimos 70 años y hacemos balance de nuestra vida al mismo tiempo que se la contamos a alguien.
No creáis, no es nada fácil que los chicos y chicas acepten a la primera una actividad de este tipo, menos aún si dices que esas memorias las vamos a leer en clase, ahí es cuando empieza la protesta: ¡No, Montse, eso no!, yo hago el trabajo pero lo lees sólo tú - dice la mayoría. Entonces, me toca negociar para convencerles de que sólo será posible crear un clima de confianza en la clase si todos y todas ponemos de nuestra parte y compartimos emociones, deseos e ilusiones. Les digo que es verdad que eso es un riesgo pero sólo el que arriesga gana. Les reconozco que mostrar nuestros sentimientos nos hace más vulnerables pero también les hago caer en la cuenta de que nos abre caminos en la búsqueda de la felicidad. Una vez que han tomado conciencia del riesgo que entraña este tipo de actividades y han sopesado sus pros y sus contras, casi siempre acaban asumiendo el riesgo y poniendo cada uno/a de su parte para empezar a construir ese clima de confianza y bienestar que hará que las clases sean más fructíferas en todos los sentidos.
Después de unos días, y tras ir venciendo poco a poco sus primeras reticencias, el viernes pasado empezamos a leer en voz alta las memorias que han escrito (algunas son fantásticas, les he dicho que sería maravilloso compartirlas con más gente a través de este blog pero todavía no me han dado autorización para publicarlas, estamos en proceso de negociación y diálogo, veremos en qué queda).
Ayer, lunes, seguimos con las lecturas de la memorias. Creo que cada vez están más a gusto escuchando lo que sus compañeros y compañeras escriben, descubriéndose en facetas de la vida que habitualmente no se tratan en clase y reconociéndose en deseos, ilusiones y emociones que casi todos expresan en sus memorias.
He de confesar que en esta ocasión, además de la negociación y el diálogo, he tenido que ceder al “chantaje emocional”, pues aceptaron la actividad con la condición de que yo me comprometiera también a realizar mis memorias y a leerlas en clase. Así que, como hay que predicar con el ejemplo (y me gustaría que ellos y ellas también las publicaran en el blog), ahí van mis memorias:
Hoy, 31 de octubre de 2038, día de mi 70 cumpleaños, quiero aprovechar esta fiesta de despedida que con tanto cariño me habéis preparado para compartir con vosotros y vosotras lo que ha sido mi vida, una vida que he intentado vivir de forma auténtica y humana y en la que, además de mi familia, vosotros -mis alumnos y alumnas- habéis ocupado siempre un lugar destacado.
Como sabéis, nací un 31 de octubre, dice mi madre que nacer ese día no fue por casualidad sino porque mi abuelo Holofernes (su padre) se pasó todo el mes haciendo fuerza para que yo naciera ese día porque era el día Internacional del Ahorro y la entonces Caja de Ahorros de Cuenca daba un premio a los niños y niñas que nacieran ese día. Así que nada, mi abuelo y yo nos empeñamos y ¡ganamos el premio!
De mi infancia apenas recuerdo nada, de hecho a veces lo he pensado y no recuerdo nada de mis hermanos, ni de los que eran mayores que yo ni de los que eran más pequeños. No sé qué explicación podría darse sobre el asunto, pero siempre me ha resultado muy extraña esa falta de recuerdos de las personas que finalmente han resultado tan importantes en mi vida. El único recuerdo que tengo de mi primera infancia es el venir de la escuela y sin subir ni siquiera a mi casa, quedarme en la tienda de mi madre sentada en un posete que había al lado de la puerta frente al mostrador. Recuerdo que me pasaba las horas muertas allí sentada mirando a las mujeres que iban a comprar y disfrutando de la compañía de mi madre. ¡Qué le vamos a hacer, siempre he sido una enmadrada y a día de hoy todavía no soporto tener que vivir en un mundo en el que ella ya no está!
Quizá porque pasé muchas horas en la tienda, heredé de mi abuelo y de mi madre la vocación por el comercio. Desde muy pequeña me gustó estar en la tienda, atender a las mujeres (¡casi nunca iban hombres a la tienda!) y compartir con ellas conversaciones, risas, penas, historias… Es más, si hoy no fuera profesora estoy segura de que sería comerciante, al fin y al cabo ambas profesiones comparten algo que a mí me apasiona: el trato con personas.
Otro recuerdo imborrable de mi infacia es lo que madrugábamos mis hermanos y yo el día de Reyes. Nos gustaba levantarnos muy temprano, casi de noche, para descubrir qué regalos nos habían dejado ¿los Reyes Magos?, ¿mi familia?, no sé, daba igual quiénes fueran, lo importante era que los regalos estaban ahí. Y de todos aquellos regalos, el que más me gustaba a mí era una especie de molinillo donde metíamos las figuritas de chocolate de Reyes Magos que todos los años nos dejaban. ¡Qué divertido y placentero era eso comer desde bien temprano figuritas de chocolate que previamente habíamos destrozado pasándolas por el molinillo!
…
Soy incapaz de seguir, dos son los motivos: 1) estoy un poco vaga y 2) las ideas se agolpan en mi mente y no consigo ordenarlas. En unos días lo vuelvo a intentar.
Cada año intento mejorar un poco los apuntes que ofrezco a mis alumnos y alumnas; por eso, aprovechando que este año no doy Filosofía en 2º de Bachillerato, decidí descolgar los apuntes para ir poco a poco retocándolos y mejorándolos en la medida en que pudiera. Pero como esta mañana me habéis pedido por favor que si podía colgarlos ya los tenéis de nuevo en el apartado de apuntes porque lo prometido es deuda, porque soy de palabra y porque os quiero.
Aprovecho también la ocasión para recomendaros dos blogs educativos de dos profes de Filosofía que os servirán de gran ayuda durante todo el curso:
Paco.PRoFeBLoG: El blog de Paco Tejero que es profesor de Filosofía en el IES Nicolás Salmerón de Almería.
La Lechuza de Minerva: El blog de Concepción Pérez García que es profesora de Filosofía y actualmente da clases en el CPEB Carlos Bousoño de Boul (Asturias).
Escudriñar bien ambos blogs, os aseguro que en ellos encontraréis materiales muy valiosos para preparar la materia de Historia de la Filosofía de 2º de Bachillerato. Por mi parte, dejaré colgados los apuntes durante todo el curso y, además, prometo colgar las presentaciones que hicieron los chicos y chicas de 2º de bachillerato del año pasado y que creo que os pueden resultar muy útiles. En cuanto las tenga preparadas las cuelgo pero dadme un poco de tiempo porque la Psicología me reclama atención y dedicación y no quiero que se ponga celosa.
Hoy, por fin, en el instituto había vida e ilusión; hoy, por fin, tenía sentido estar allí; hoy, por fin, estaban ellos: los chicos (alumnos y alumnas), sin cuya presencia el centro se vuelve aburrido, insípido y absurdo. ¡Cada vez soporto menos estos días de septiembre en los que no hay diferencia entre ir y no ir al centro! ¡Cuánta pérdida de tiempo! Pero bueno, ése no es asunto mío, no ocupo ningún cargo político ni educativo que me otorgue responsabilidad al respecto y creo que a los/as que los ocupan no les gusta demasiado que una se ocupe de cosas que no son de su incumbencia. Así que voy a ocuparme de lo que sí me incumbe, más bien de lo único que ya me importa, que es lo que pasa en mis clases, lo que depende de mí.
El pasado jueves 10 de septiembre hicimos el reparto de materias y grupos por departamentos didácticos, en nuestro departamento -el de Filosofía- tratamos de hacer las cosas lo mejor posible, sin privilegios ni por antigüedad ni por situación administrativa. En mi caso concreto, este año daré clase de:
Educación para la Ciudadanía y los Derechos Humanos a tres grupos de 2º ESO
Educación Ético-Cívica a dos grupos de 4º ESO
Filosofía y Ciudadanía a un grupo de 1º Bachillerato
Psicología a un grupo de 2º Bachillerato
Además, este año vuelvo a ser tutora después de dos años sin serlo (al menos oficialmente) y, por qué no confesarlo, me gusta serlo (espero que no cause esto demasiada extrañeza, es que pertenecer a las minorías es mi sino, jajaja). Y no sólo me gusta ser tutora, sino que después de ver hoy las caras de los chicos y chicas de 1º Bachillerato B (grupo del que me ha tocado ser tutora), creo que he tenido suerte. Me ha parecido un buen grupo, me he sentido a gusto en el aula y he percibido caras de satisfacción y de ganas de colaborar, lo que me ha hecho albergar altas expectativas.
Espero que mis expectativas se cumplan con creces y pasemos juntos un buen curso, como os decía esta mañana podemos hacer muchas cosas pero para eso tenemos que arrimar el hombro todos y todas. Desde ya espero vuestras propuestas y aprovecho para lanzaros mi primera propuesta: Como con la nueva Ley de Educación (LOE), no existe hora lectiva para la tutoría, ¿qué os parece que hagamos un blog de aula para la tutoría? Así podremos tener un espacio común para analizar problemas, hacer propuestas, resolver conflictos, debatir, etc., etc.
Ahora el turno es vuestro, ¿qué pensáis al respecto?, ¿qué nombre podríamos ponerle?, ¿qué apartados o categorías debería incluir el blog?, ¿qué funciones podría cumplir?… Chicos y chicas de 1º de Bachillerato B, desde aquí os vuelvo a dar la bienvenida al curso 2009/2010 y os animo a que colaboréis conmigo para hacer de este curso un estupendo concierto.